“Tenemos que exhibir las redes de feminicidas”

Las cifras de este delito no deben maquillarse, dice Guadalupe Morfín; cultura machista y misoginia, arraigadas en Jalisco, lamenta

Guadalupe Morfín Otero, titular de la Comisión de Derechos Humanos e Igualdad de Género en la alcaldía de Guadalajara (JORGE ALBERTO MENDOZA. EL UNIVERSAL)
Periodismo de investigación 24/03/2016 03:30 Alejandro Melgoza Actualizada 13:32
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Los patrones feminicidas de Ciudad Juárez se repiten en Jalisco. Así lo documenta el Estudio del feminicidio en Jalisco —publicado por la Universidad de Guadalajara (UdeG) y dado a conocer en diciembre de 2015—, por lo tanto las lecciones implementadas años atrás en Chihuahua son un referente para encarar este fenómeno en la entidad.

Lo sabe bien Guadalupe Morfín Otero, quien entre 2003 y 2006 fue comisionada federal para Prevenir y Erradicar la Violencia contra las Mujeres en Ciudad Juárez. Con esa experiencia llegó a la Comisión de Derechos Humanos e Igualdad de Género en la regiduría de Guadalajara en octubre de 2015, donde cita a EL UNIVERSAL.

Está consciente de los caminos sinuosos recorridos por el Estado de México y Morelos, donde se activó la Alerta de Género vía la Secretaría de Gobernación. Sin embargo, dice, “aquí [en Jalisco] hubo voluntad política”, pues se emitió de manera local. La primera de la República en esta modalidad.

Los rostros de los demonios de Ciudad Juárez aún resuenan en la cabeza de Morfín Otero, pero también los de “esperanza” que unieron a la sociedad civil con las familias de las víctimas. Ahora el eco lo escucha en territorio jalisciense, que tiene el primer lugar en el país en feminicidio por pareja, de acuerdo con el Estudio del feminicidio en Jalisco, de Guadalupe Ramos Ponce, abogada y coordinadora en el estado del Comité de América Latina y el Caribe para la Defensa de los Derechos Humanos de las Mujeres (Cladem).

Niega que a la postre se dé un “manoseo” político de la medida por parte del gobernador del estado Aristóteles Sandoval Díaz, temor manifestado por organizaciones sociales. “Creo que aquí no tenemos un gobernador que esté aspirando a la Presidencia”. Esa misma inquietud la responde la titular del Instituto Jalisciense de la Mujer (IJM), la doctora Érika Loyo: “Hay convicción [del Ejecutivo por resolver la problemática]”, asegura.

A pesar de que las cifras han escalado de 2012 a la fecha —el año pasado con 150 asesinatos de mujeres y 28 hasta el 16 de marzo de 2016— Morfín Otero señala que en Jalisco “hay buena disposición por encararlo, son procesos que toman tiempo y requieren mucho presupuesto”. Afirma que hay voluntad política de diálogo, “de reconocer las fallas de cada institución para corregir, evaluar, subsanar y rectificar”.

La también regidora de Movimiento Ciudadano enfatiza: “Podemos atajar la llegada de esos demonios”.

El estudio de la doctora Ramos clasifica dos tipologías frecuentes que se manifiestan en Jalisco: familiar íntimo y sexual sistémico. ¿Cómo se transformó la violencia de género en los años recientes?

—Hay un patrón en el estado que tiene una cultura machista-patriarcal y misógina, arraigado desde las familias, las escuelas, los barrios, donde prevalece tradicionalmente la violencia ocasionada en los ámbitos íntimos.

Con la exacerbación de fenómenos de delincuencia organizada, es fácil que con el tiempo se produzcan más episodios de feminicidio sexual sistémico. En Ciudad Juárez, y probablemente otras partes del país, pueden confluir distintas hipótesis. El ex subprocurador de la PGR, José Luis Santiago, me las contaba cuando fui comisionada para Prevenir y Erradicar la Violencia contra las Mujeres (2003-2006): se refería a narcosatanismo, pactos entre pandillas violentas y juveniles; vecinos donde se retan cómo ejercer rituales misóginos de iniciación como secuestrar, violar o asesinar a una jovencita para poder pertenecer; grupos entre personas poderosas, vinculados con agentes del Estado; policías (no sabemos de qué ámbitos de gobierno) para sellar impunidad, pactos de silencio… Esas pudieran ser algunas de las hipótesis que hablan de una posibilidad de incremento en el feminicidio sexual sistémico.

Hay feminicidios con prácticas del crimen organizado. ¿Considera que en este momento las autoridades descartan la perspectiva de género en las investigaciones cuando encuentran estos casos?

—En Ciudad Juárez había una advertencia puesta desde organismos internacionales, nacionales y multilaterales, para analizar cuando había presentación de cuerpos de una manera cometidos como feminicidio íntimo por personas del círculo íntimo de la víctima pero presentados como si no lo fueran, porque es una manera de alejarlas. Entonces es muy importante que las autoridades no dejen de tomarlo en cuenta para cumplir con dos propósitos esenciales del sistema de justicia penal, sobre todo ahora que entra ya en operación a mediados de año. Tenemos que aprender a detener de manera legal en los tiempos y formas válidos a las personas que están violentando a las mujeres para que queden firmes y no puedan ser desechados ni por ministerios públicos ni por jueces.

La alerta en otros estados empieza a tener problemas de transparencia. En cuatro meses se dará un balance en Jalisco… ¿Qué avances debe haber en la entidad?

—Primero: la no revictimización de mujeres y niñas que acuden a presentar denuncia, a pedir ayuda a una institución médica, de policía o a un DIF; segundo, la oportuna detección de cuando ha habido violencia, por ejemplo, sexual, desde que llega una adolescente embarazada o violada a pedir apoyo a centros de atención médica, hospitales de la mujer, del nivel que sea. La forma correcta de enfrentar la violencia contra las mujeres, que en su forma extrema es el feminicidio pero tiene muchas microviolencias, es encarándola con una visión de Estado, sin visiones partidistas o de segmentos de gobierno. Tenemos esa oportunidad porque la doctora Érika Loyo es una mujer con la que es posible compartir esa visión.

En el Estado de México y Morelos, organizaciones sociales han denunciado el desconocimiento sobre la implementación, ¿cómo se va a implementar aquí?

—Hay que decir la verdad en cifras y reconocer cuando estamos fallando. No tratar de “maquillar” ni simular las cifras, eso es muy importante. Tenemos que llevar registros, medir y evaluar la calidad de nuestros servicios, denuncias, de las veces en que una embarazada llega a un hospital por violación, las veces en que una embarazada se ha acogido a la interrupción legal del embarazo o alguna persona ha requerido la píldora del día siguiente. El cómo significa aplicar en el ámbito municipal en Guadalajara el reglamento de acceso de las mujeres a una Vida Libre de Violencia, que implica tener por lo menos cuatro unidades básicas para atender, detectar y orientar a las mujeres cuando acuden a pedir ayuda; una es la comisaría de la policía, otro es el propio Instituto Municipal de las Mujeres, otra son las oficinas.

Se están afinando protocolos para la atención que garantice la no revictimización y para la derivación de la persona con un buen resultado.

¿Cómo aplicar los presupuestos correctamente y seguirlos con una auditoría?

—De los 25 millones que se lograron para declararla, van absolutamente a favor del gobierno del estado y sirven para incrementar la posibilidad de respuesta en los Centros de Justicia para las Mujeres, porque no queremos que se conviertan en un “cuello de botella”. Con los que tenemos, se pueden sumar a la búsqueda de recursos del Inmujeres o de Conavim que depende de la Segob, es decir, estamos hablando de fondos federales que servirán para llevarnos a divulgar por ejemplo directorios de atención a mujeres como lo hicimos en Ciudad Juárez: qué tipo de servicios se ofertan, rutas de camiones, horarios de atención y teléfonos.

Es oportuno que mencione los directorios porque el Instituto Jalsciense de la Mujer respondió por transparencia acerca del gasto que se va a ejercer en materia de promoción y difusión de la información y la alerta necesita una campaña informativa… ¿cuál debe ser el enfoque?

—Ya está arrancando. Es muy pedagógica tanto las municipales como las estatales. Incluye infografías, que de manera breve pero atractiva, gráficamente denuncian la violencia en el noviazgo o las microviolencias; el acoso callejero en las rutas de camión y que van subiendo de tono hasta desembocar en el feminicidio. En Ciudad Juárez las campañas que echábamos a andar estaban en las pinturas de los camiones urbanos y las paradas de los camiones. Sería positivo que también aquí se aprovecharan los espacios públicos.

Cladem ha acusado que los Centros de Justicia para las Mujeres tienen un enfoque asistencialista y no integral…

—Hablan de la falta de presupuesto, falta de personal de otras dependencias que no tienen plaza. Que es un “Frankenstein”, les he oído decir con una voz muy crítica sobre los tiempos de espera en estos centros. Por ejemplo, me tocó en esta mesa con la representante de la doctora Erika Loyo, pedirle cuando expuso el representante del Centro de Justicia para las Mujeres, que agilicen y simplifiquen los trámites administrativos para tener firmes estas denuncias. Es mucho esperar tres horas en un centro de justicia.

Las georreferencias de Jalisco en el estudio de la doctora Guadalupe Ramos Ponce muestran patrones de repetición como en Juárez…

—Ciudad Juárez no despertó nada más demonios, también esperanzas, una sociedad civil muy valiente y cercana a las familias de las víctimas. Aquí podemos atajar la llegada de esos demonios con el saber hacer y enfrentar [en Jalisco], utilizando precisamente las herramientas de georreferenciación.

A mí me tocó llevar la herramienta como comisionada para Ciudad Juárez […] usted podría preguntar con esa base de datos, cuántas niñas habían muerto, de qué colonias, edades y las estancias de cuidado infantil.

También cómo estaban las calles de iluminadas, trazadas las rutas de transporte […] Y no hemos hablado todavía de patrullas, armamento y pistolas, sino de iluminar calles, equipamiento educativo, ambulancias para auxiliar mujeres […] en una investigación llamada Análisis de la violencia de género con pautas para su prevención, un académico colaborador de la doctora Julia Monárrez, Luis Cervera, llegó a elaborar un sistema que proyectaba en cuáles colonias iba a haber más muertes si no se cumplían condiciones.

Hay un alegato mal informado entre la sociedad, periodistas y académicos que dicen: Si hay más homicidios de hombres ¿por qué darle más importancia a las mujeres?

—Le voy a explicar con un caso. Fue de julio de 2004 en Ciudad Juárez, una mujer que estudiaba para ser escort […] En una ocasión fue contratada por un cliente de la red y resultaron ser cuatro. Uno de ellos cuando sonaba el teléfono de la mamá en la noche, la encañonaban con un arma en la vagina. La investigación determina que no se comprobó que hubiera violencia contra la mujer. Una investigación correcta con perspectiva de género puede determinar que es mucho más violento que un pene tener el cañón de un arma en la vagina de una mujer. Por supuesto esta red quedó en la impunidad y había hombres poderosos allá.

¿Y en este momento las redes de poderosos en Jalisco?

—Las tenemos que exhibir y desmantelar y que sepan que no puede seguir esta impunidad que daña el estado democrático. Eso vulnera el derecho de las mujeres a la igualdad.

La doctora Guadalupe Ramos ha acusado que los recursos de la alerta no deben ser destinados a la reeducación de los agresores de mujeres, ¿qué opina al respecto?

—Nos guste o no, me gustaría creer que no es imposible. Pero fue incluido en la Alerta de Violencia contra las Mujeres, entonces hay que tener programas para ello, es parte de las 15 acciones, además de la revisión de refugios para mujeres, protocolos únicos de atención, registros, bases de datos compartidos, información segregada por edades, sectores, cuadrantes.

Es algo que en Chihuahua, en aquel entonces, se llegó a plantear.

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