Juan Francisco Ealy Ortiz, discurso íntegro en gala por el centenario de EL UNIVERSAL

30/09/2016
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Palabras del Presidente Ejecutivo y del Consejo de Administración de EL UNIVERSAL

Antes que nada quisiera pedirle al señor secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, que le lleve nuestro agradecimiento y nuestro reconocimiento al señor presidente, Enrique Peña Nieto por esa muestra de amistad y ese mensaje que nos acaba de enviar, muchas gracias.

 

Licenciado Miguel Ángel Osorio Chong, secretario de Gobernación, representante personal del licenciado Enrique Peña Nieto, presidente de los estados unidos mexicanos;

 

Señores gobernadores;

 

Señores secretarios;

 

Excelentísimos señores embajadores;

 

Señores directores de los medios de comunicación que nos acompañan;

 

Señores empresarios;

 

Señoras y señores, amigos todos:

 

Nos honra contar con su presencia en esta magna celebración del centenario de EL UNIVERSAL. Durante su ya larga trayectoria, El Gran Diario de México se ha erigido como un sitio público, libre, plural y responsable, el espacio propicio para el debate de las ideas, y los acuerdos, donde se exponen razones y los conocimientos de nuestras realidades. Donde somos conscientes de la responsabilidad que tenemos como medio impreso y digital.

Sean ustedes bienvenidos a esta reunión conmemorativa, histórica, no sólo para quienes hemos trabajado intensamente para mantener viva la llama que encendió en 1916 el constitucionalista Palavicini, con el diario político de la mañana, como era su lema inicial.

“Prensa amiga, pero prensa libre. Mi pluma es amiga pero no esclava”. Con estas palabras, Félix Fulgencio Palavicini acuñó la mística para el periódico que fundara el 1º de octubre de 1916.

Fue el primer diario que publicó los artículos de la nueva Carta Magna, consecuencia del triunfo de las ideas constitucionalistas al inicio de la etapa constructiva de la Revolución Mexicana.

En 1923 EL UNIVERSAL inicia una nueva etapa bajo la dirección de Miguel Lanz Duret, en la que no cambió el rumbo trazado por su fundador. Fueron años muy difíciles para México y el mundo, que culminarían al finalizar la década con el crack económico mundial de 1929.

Al deceso de Lanz Duret en 1940, empieza una etapa de desconcierto administrativo que culminaría en una lamentable decadencia.

Asumí la dirección de EL UNIVERSAL en octubre de 1969 a sabiendas de que se trataba de un reto difícil de superar. Fue el entusiasmo de la juventud, y el apoyo de mis más cercanos colaboradores, lo que me dio fuerzas para enfrentar el reto más grande de mi vida. Me propuse llevar al periódico al liderazgo, frente a una sociedad siempre en evolución, cada día más exigente, analítica y crítica.

EL UNIVERSAL nos compromete todos los días a ser parte importante de la vida de nuestro país. Ser periodista, es un trabajo, es un oficio, pero es más una pasión. No hay un oficio que tenga mayor nobleza, pero que a la vez exija mayor responsabilidad y compromiso.

Un periódico es un instrumento social que se involucra con la gente, recoge sus demandas sus necesidades, sus causas y exigencias, les da forma y les pone rostro.

El lector de mañana necesita y merece el mejor periódico de nuestra historia y eso exige dar todo el día de hoy.

Nuestra misión en El Gran Diario de México es informar y hacerlo con lealtad.

Lealtad a nuestros valores, a nuestros lectores; lealtad a nuestro país.

En cien años hemos visto crecer a México, lo hemos visto sufrir, lo hemos visto cambiar. Un periódico es un actor político y social, un constructor del futuro. Un diario es y debe ser, un factor de influencia, de crítica, de opinión, pero sobre todo un vehículo para el debate de las ideas y el diálogo constructivo.

Tenemos una gran responsabilidad social, que implica ética, valores y compromisos claramente identificados con el proyecto de nación que queremos los mexicanos.

México es el objetivo de nuestra análisis crítico. Cada política, cada discurso, cada gesto del ámbito público está en la mira de EL UNIVERSAL.

Entendemos la crítica como el inicio del debate que permitirá detonar la reflexión, los ajustes y finalmente los cambios. Criticamos lo que vemos y lo que vivimos, por que México merece mejores instituciones, mejores leyes, mejores políticos y, por supuesto, mejores medios de comunicación.

El Gran Diario de México está comprometido con la democracia y lucha por que esta democracia se fortalezca en la pluralidad, pueda renovarse y crecer.

Sabemos que hay días que esta crítica resulta incómoda, esa es precisamente su característica, pero es parte fundamental de nuestro quehacer periodístico.

Nuestra democracia no se ha consolidado, debe perfeccionar leyes e instituciones; necesitamos una democracia --más allá de los adjetivos-- con valores.

Nuestro país exige tolerancia y respeto a la pluralidad.

Estamos ciertos de que nuestro México no vive su mejor momento, pero el talento, la pasión y los sueños de quienes han reflexionado sobre el país durante un siglo desde las páginas de EL UNIVERSAL, constituyen un argumento suficiente para la esperanza.

Es tiempo de construir a partir de la tolerancia, de la inclusión, de la pluralidad y el respeto a la diversidad.

EL UNIVERSAL es un periódico que construye puentes entre las ideologías; es un puente entre el pasado y el futuro, es un espacio para los acuerdos. Reiteramos nuestro compromiso con la libertad y el derecho a expresarse de todos los puntos de vista, siempre con respeto y responsabilidad.

Respetables personalidades que hoy nos acompañan:

EL UNIVERSAL cumple cien años de vida con la convicción de que el futuro de México es tan grande como lo es su territorio y la fortaleza de su pueblo.

No podemos cerrar los ojos a la realidad: son tiempos difíciles. El mundo vive en la actualidad una crisis que exige soluciones inmediatas. Debemos prepararnos para actuar con la sensatez y el sentido de responsabilidad que demandan las circunstancias.

La historia nos ha enseñado que los momentos de crisis son también momentos de oportunidad, para transformar, para renovar, para construir. Y para ello es indispensable actuar en equipo, en unidad.

No es momento para el encono. No es momento de la división ni de la fractura. Se vale disentir, se vale criticar, de hecho es necesario, pero no se vale destruir.

No debemos cerrar los ojos a una realidad dolorosa para millones de mexicanos en este momento. Lo es por múltiples factores que hoy se han conjuntado. No sólo de carácter nacional (léase inseguridad, desigualdad, desánimo ciudadano, vientos de confrontación social) sino también internacional. Con preocupación hoy observamos que en Estados Unidos, país socio y amigo entrañable, se teje una amenaza llamada Donald Trump. Un discurso de odio contra lo diferente, de manera señalada contra los mexicanos, que con su trabajo han participado en la construcción de esa gran nación.

En estos tiempos que se requiere de visión, de altura de miras, somos un diario que apuesta por construir. Fuerte, independiente, con experiencia centenaria, que se renueva para ser parte de ese futuro.

Hoy, celebramos cien años de frente a un siglo XXI lleno de retos y promesas, haciendo historia y construyendo el futuro.

Buenas noches, gracias por compartir con nosotros este día memorable.

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