Protegido por la CNTE

Rodeado de otros líderes, Núñez Ginez estuvo 7 horasen el contingente

A pesar de la orden de captura que existe en su contra, Rubén Núñez, líder de la Sección 22 de la CNTE (al centro), encabezó la marcha del magisterio disidente a Los Pinos, en la Ciudad de México (ARIEL OJEDA. EL UNIVERSAL)
Nación 27/05/2016 23:36 Julián Sánchez y Dennis García Actualizada 12:26
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Los líderes magisteriales de la disidencia entrelazaron sus brazos con los de Rubén Núñez Ginez para iniciar una movilización por Paseo de la Reforma con destino a Los Pinos. Querían dar así un mensaje de unidad, pero también fue un gesto de protección para el profesor, quien tiene una orden de aprehensión en su contra, la cual está pendiente por ejecutarse.

Como un mismo bloque, los dirigentes de la Sección 18 de Michoacán, Víctor Manuel Zavala y de la 7 de Chiapas, Adelfo Alejandro Gómez, se pusieron al lado de Rubén Núñez Ginez. Otros ocho maestros, que forman parte de la estructura del gremio en Oaxaca, incondicionales del líder de la Sección 22, también se plantaron a su lado, expresando su respaldo, aplaudiendo cada declaración de que la lucha se mantendrá con órdenes de captura o sin ellas, pero que se incomodaban cada vez que alguien osaba preguntar sobre el tema.

A paso lento, Núñez Ginez, el líder oaxaqueño, comenzó a marchar hacia Los Pinos. Quitado de la pena, sin mostrar nerviosismo por la orden de aprehensión en su contra, el maestro dijo sobre los recursos judiciales en contra de él y de su compañero Francisco Villalobos, secretario de organización de la CNTE: “Ese tema no nos preocupa, ni nos ocupa”.

EL UNIVERSAL publicó ayer que la Procuraduría General de la República (PGR) obtuvo de un juez una orden de aprehensión en contra de las dos cabezas más importantes de la CNTE en Oaxaca, señalados como presuntos responsables de ordenar y planear movilizaciones que derivaron en la comisión de delitos, como daños en propiedad ajena y robo.

“Aquí estoy para dar la cara”, subrayó Nuñez Ginez, quien llegó hasta el interior de la Residencia Oficial de Los Pinos y salió de ese lugar al término de la marcha sin querer hablar más del tema. Para evitarlo, antes de que concluyera el mitin se subió al autobús con megáfonos que alquilaron para la realización de la marcha de ayer.

En esta ocasión, cambió su atuendo habitual de la movilización por las calles, ahora no portaba guayabera, eligió una camisa roja a cuadros, con un sombrero que lo protegió del sol y vistió un pantalón de mezclilla, en el que llevaba en la bolsa trasera izquierda una hojas enrolladas.

—¿Es su amparo? Se le preguntó. —No estoy amparado, reviró Núñez Ginez, quien aseguró que no ha solicitado la protección de la justicia federal contra la orden de aprehensión que existe desde octubre de 2015.

Con el puño de la mano derecha en alto en momentos, en señal de lucha y gritando consignas, Rubén Núñez se daba tiempo durante la marcha para intercambiar comentarios con los otros dirigentes, entre ellos, Enrique Enríquez, de la Sección 9 de la Ciudad de México, quien formó parte de los hombres que siempre estuvieron junto a él, incluso cuando un grupo de 15 personas ingresó a Los Pinos para plantear sus demandas.

Por momentos daba algunos tragos a su bebida energética sabor uva para hidratarse ante el fuerte calor y los rayos del sol, que favorecieron la venta de agua, refrescos, sombreros, gorras y paraguas con los que se cubrieron cientos de mujeres que parecían formar un techo y convertir la movilización hacia la residencia oficial, en la marcha de las sombrillas.

El dirigente de la Sección 22 ahora no calzó sus tenis rojos con el logotipo de la CNTE. Utilizó unos zapatos negros con suela gruesa para marchas pesadas, como la de ayer, puesto que la concentración inició desde las 11:00 de la mañana y concluyó después de las 18:00 horas.

Pasó a paso, el profesor oaxaqueño se dio tiempo para tomarse fotos con algunos maestros y miembros de organizaciones sociales que le pedían “una selfie”. Sonriente posaba y abrazaba a quien le pedía registrar con su celular una imagen del famoso líder. En las paradas de la marcha para que los manifestantes descansaran, aprovechaba para fumar un cigarro, charlar con sus compañeros y atender unas llamadas telefónicas.

El cambio de actitud llegó tras salir de Los Pinos, dejó la voz a dirigentes menos conocidos públicamente, en lugar de tomar el micrófono se subió a un autobús. Así puso fin a su protagonismo del día.

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