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M aría Guillermina Muñiz Leyva, teniente auxiliar de materiales de guerra, es la tercera generación en su familia de militares.
La soldado es madre soltera. Kevin Ariam es su hijo, tiene 16 años de edad, e inspirado en el ejemplo de su madre, de su abuelo y de su bisabuelo, también ha pensado en pertenecer a las Fuerzas Armadas.
“El instituto armado nos da muchos privilegios, muchas oportunidades para seguir adelante, para poder sobresalir. Cuando entré me asignaron el grado de cabo auxiliar en materiales de guerra, he ascendido tres grados. Superé a mi papá, fue sargento primero, y mi abuelo fue cadete; soy la única mujer en mi familia que ha tenido el mayor grado y me llena de orgullo”, recordó Muñiz Leyva con alegría.
María Guillermina ha sobresalido en un ambiente que se considera rudo y donde la mayoría son hombres. Es experta en procesos de fabricación y planeación de control de la producción de los diferentes cartuchos que se procesan en la fábrica, especialmente en el calibre 5.56 x 45 mm que utiliza el fusil FX-05 Xiuhcóatl del Ejército y el AR-15 norteamericano.
La fábrica de cartuchos del Ejército se localiza en Santa Fe, en la delegación Álvaro Obregón.
“Voy a cumplir 26 años de servicio el 2 de octubre. Entré al Ejército porque admiro mucho a los militares, me gusta su disciplina, sus leyes, su reglamento y, sobre todo, porque vengo de familia de militares. Mi abuelo paterno perteneció a la Escuela de Materiales de Guerra, estuvo en la fábrica de pólvora y explosivos, y mi padre perteneció a un batallón de Infantería en Guadalajara, Jalisco.
La teniente pertenece al Cuarto Batallón de Materiales de Guerra y trabaja en esta fábrica de cartuchos donde domina y conoce todos los procesos de producción.
“Todas las fábricas son muy interesantes porque tienen diferentes procedimientos, pero en cartuchos he adquirido más conocimientos con mis compañeros y con mis superiores que son ingenieros militares. Dentro de la fábrica de cartuchos hay más mujeres en las áreas de revisión porque son más detallistas, barnizan, empacan, son más controladoras, sus funciones tienen que ver con calidad y empaque del cartucho”, explicó en entrevista con EL UNIVERSAL.
“Aquí encontramos muchas oportunidades que no encontramos allá afuera. Aquí tenemos un sueldo seguro, nos pagan bien, nos dan la oportunidad de superarnos y adquirir conocimientos del procedimiento o procesos de fabricación de una granada, o mantenimiento de un vehículo”, agregó la militar en su lugar de trabajo.
Ella va a participar en el desfile del 16 de Septiembre en el Zócalo de la CDMX. Es uno de los cuatro uniformados que integran el grupo de Comando de la Industria Militar, bajo las órdenes del coronel Alfredo Alvarado Rojas, responsable del contingente de esta área.
Considera un honor ser parte de los festejos del inicio de la Independencia de México, porque representa al Ejército y tiene la oportunidad de acercarse a la población. Es en la marcha donde la gente le muestra confianza, dice, los ve con orgullo y a los soldados les levanta la moral.
“Somos un ejemplo para la sociedad. A veces se nos han acercado y nos piden consejos o nos piden una oportunidad para ingresar a las Fuerzas Armadas”, asegura.
María Guillermina quiere retirarse en el año 2020, cuando cumpla 30 años de servicio para apoyar a su hijo en su carrera profesional, sea militar o civil, estar más tiempo en casa y tener un propio negocio.
“Mi hijo me echa todas las porras del mundo, está orgulloso de mí porque he sido padre y madre para él durante todo este tiempo. Me he superado día con día en el instituto armado para darle lo que necesita mientras crece y más que nada para que el día de mañana sea más que yo. Sabe que estoy con él y a la vez estoy aquí trabajando, sus compañeros de la escuela le dicen: ‘¡Wow, tu mamá es militar! Es lo máximo para mí”, describe al tiempo que se le enrojecieron los ojos.
“Es duro esta doble responsabilidad. Le hablo fuerte, con firmeza, pero le enseñó la responsabilidad y los valores. A estas alturas, siendo adolescente, vienen muchos cambios en su vida y a veces requiere del papá, pero como le dije: ‘Tú, tienes mucha mamá y todo lo que requieras, adelante, yo te apoyo en todo’”, afirmó sin titubeos.
Kevin Ariam sabe que los militares tiene sus propias leyes y reglamentos, son estrictos y de mucha disciplina, pero eso le atrae, ha aprendido a valorar y piensa ser médico militar para cuidar a su mamá cuando sea mayor.
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