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Una de las líneas de investigación que tiene abierta la Procuraduría General de la República (PGR) es determinar si el decomiso de una tonelada de cocaína negra en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) fue un distractor para pasar otro cargamento.

La Unidad Especializada en Investigación de Delitos Contra la Salud lleva el caso, con el objetivo de establecer a qué organización estaba destinado el cargamento procedente de Colombia, ya que nadie lo reclamó.

Autoridades de la dependencia indicaron que se continúa con los peritajes del narcótico que fue interceptado en una acción conjunta entre la Policía Federal y la PGR en la Terminal 1 del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México.

El jueves pasado, las dependencias dieron a conocer el aseguramiento de una tarima con 40 costales de 25 kilogramos cada uno, identificados con una etiqueta que amparaba el traslado de óxido de zinc, los cuales no fueron reclamados.

Luego de las labores de investigación, se supo que llegaría un cargamento de una tonelada de cocaína, por lo que se implementó el operativo de seguridad en la zona de aduanas.

Tras las pruebas químicas, los peritos determinaron que se trataba clorhidrato de cocaína y cocaína base, adicionada de un compuesto inorgánico no determinado en esa prueba; de inmediato lo decomisado fue trasladado a las instalaciones de la Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada (SEIDO).

Se trata del primer decomiso de ese tipo de droga que se hace en el AICM; sin embargo, la terminal ha sido clave para los cárteles desde hace más de una década, según pesquisas.

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