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La tarde del jueves, el dirigente saliente del Partido Revolucionario Institucional, César Camacho Quiroz, era el político mexiquense más feliz en la capital del país: todo salió muy bien, terso. A esas palabras añadía otras de entusiasmo y euforia, nos cuentan.
La noche anterior, la cúpula del partido había iniciado el ritual para llevar al diputado Manlio Fabio Beltrones a un proceso interno de rutina y colocarlo en la presidencia del tricolor.
En mucha de la operación política estuvo la mano de don César, quien la misma tarde del jueves se daba el lujo de adelantar los planes: el periplo de don Manlio con los sectores obrero, popular y agrario y con los dirigentes de los movimientos del PRI.
Don César no cabía de gusto y, por la tarde, subió a su cuenta de Twitter una fotografía con Beltrones y la diputada electa que será la secretaria general del partido, Carolina Monroy del Mazo, esposa de Ernesto Nemer, subsecretario de Desarrollo Social y hombre de los afectos del presidente Enrique Peña Nieto.
¿Y para Camacho qué sigue?
Dé usted por descontado que va ocupar la coordinación de la bancada priísta en la Cámara de Diputados, nos comentan.
Todo está bien planchado, como en los viejos tiempos: Beltrones a la conducción del PRI y don César al timón de San Lázaro.
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