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A 84 meses de la tragedia que enlutó al país con la muerte de 49 niños, 26 niños con quemaduras de hasta tercer grado y dejó a 81 con lesiones internas, se ha recobrado la desconfianza en es estos sitios.
EL UNIVERSAL hizo un recorrido por cuatro guarderías y estancias infantiles que ofrecen servicio de lactante, maternal y preescolar en turno discontinuo; entrevistó a 20 padres de familia que entre las 6:30 y 8:00 horas dejaron a sus hijos para ir a sus centros de trabajo.
La visita se realizó al Centro de Desarrollo Infantil (Cendis) No. 1, en la colonia Las Quintas, donde resguardan a hijos de los trabajadores de la Secretaría de Educación y Cultura (SEC); otro ubicado en la avenida José María Ávila y Pedro Moreno, colonia Las Palmas, para hijos de trabajadores del gobierno estatales; Guardería Caminito Feliz, en el bulevar Serna, colonia Las Palmas, y la Guardería del Río, de la colonia El Malecón, bajo subrogación del IMSS.
Esta última fue cerrada por los padres de familia durante un mes tras la tragedia del 5 de junio de 2009. Había iniciado operaciones el 1 de enero de ese año, pero los padres exigieron que revisaran las instalaciones y las condiciones en que operaba, ya que Sandra Lucía Téllez Nieves aparecía como propietaria —una de las cuatro dueñas de la Guardería ABC—, junto con otras dos personas, entre ellas su esposo. Hacían falta rutas de evacuación y salidas de emergencia, extinguidores; tampoco contaba con botones de pánico.
Entregan a sus niños y niñas. Hombres y mujeres llegan en sus vehículos a toda prisa, se estacionan, bajan y abren la puerta trasera, se colocan una pañalera y bajan a sus niños.
En ocasiones llegan en parejas. Las mujeres se maquillan mientras ellos entregan, en menos de dos minutos, a sus hijos al personal de la guardería, quienes los reciben con afecto.
Los padres apurados se van a sus actividades. En su mayoría son jóvenes de menos de 30 años, quienes tienen la confianza de que están dejando a sus hijos en buenas manos, bien cuidados. Todos conocen la tragedia de la Guardería ABC, pocos piensan que se vuelva a repetir; la mayoría confía en que su niño estará bien mientras ellos se encuentran trabajando.
Algunas guarderías hacen simulacros de incendio e invitan a los padres para que presencien la actividad y conozcan los tiempos de evacuación, a fin de darles seguridad.
Ya pasaron siete años de la tragedia ABC y los padres han aprendido a exigir una revisión de las instalaciones antes de inscribir a sus hijos para dejarlos con la confianza de que están en un lugar seguro mientras ellos trabajan.
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