Estambul.— Al menos 30 personas murieron y 94 resultaron heridas ayer en un ataque con bomba ocurrido durante una boda al aire libre en el sureste de Turquía, en la provincia de Gaziantep, informó el gobernador de la provincia, Ali Yerlikaya, quien calificó lo ocurrido de “atentado terrorista”.

“Fue un ataque barbárico. Aparentemente fue un atentado suicida”, ratificó el viceprimer ministro Mehmet Simsek. El partido izquierdista prokurdo HDP indicó en un comunicado que los novios que se casaban en la boda que fue blanco del atentado eran miembros de su formación política.

De acuerdo con Samil Tayyar, miembro del Parlamento por el gobernante Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP), el principal sospechoso es la milicia terrorista Estado Islámico (EI), informó la agencia de noticias Dogan.

Las ambulancias se dirigieron rápidamente al área. Videos difundidos por redes sociales mostraban el caos en el lugar, mientras la gente utilizaba la luz de sus teléfonos celulares para encontrar a amigos o familiares entre las víctimas. La ceremonia de casamiento se celebraba al aire libre en una céntrica calle de la provincia de Gaziantep, cerca de la frontera con Siria, donde el EI ocupa territorios.

En el sureste de Turquía opera también el proscrito Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), aunque el sitio donde ocurrió la explosión de ayer está más bien fuera del ámbito de actuación habitual de la guerrilla kurda, que en los últimos días ha lanzado varios ataques contra comisarías de la policía en otras provincias.

La Autoridad de Radio y Televisión turca (RTÜK) impuso una prohibición temporal a los medios, vetando todo tipo de información “sobre el momento o las circunstancias de la explosión, el trabajo de los empleados públicos y los heridos o muertos”, con el fin de “no obstaculizar la aclaración del suceso y la detención de sospechosos”. De esta prohibición quedaron exceptuadas “las declaraciones de las autoridades competentes”.

El atentado se presentó en momentos en que el país sigue recuperándose del fallido golpe de Estado del mes pasado, del que el gobierno responsabilizó al clérigo musulmán Fetullah Gülen, quien reside en Estados Unidos. Ayer, EU anunció que enviará una delegación integrada por representantes de los Departamentos de Justicia y Estado a Turquía, para analizar el pedido de extradición de Gülen.

Desde el fallido golpe, miles de personas han sido arrestadas o expulsadas del ejército, la policía, el servicio civil, la justicia y la educación en una represalia contra lo que el presidente Tayyip Erdogan considera una gran conspiración terrorista.

Además, en junio, supuestos combatientes del Estado Islámico atacaron con bombas y armas el principal aeropuerto de Estambul, atentado en el que murieron 44 personas, y unos 40 ciudadanos perecieron en un ataque suicida en Ankara, que se adjudicó un grupo kurdo.

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