Washington.— Donald Trump y Hillary Clinton dieron por abierta la pelea por la Casa Blanca, el primero con la tarea de que el Partido Republicano esté “orgulloso” de tenerlo como candidato y su rival demócrata con la mira puesta en ganarse a los seguidores de Bernie Sanders, reacio a suspender su campaña.

Clinton tuvo el martes su gran noche, con victorias en cuatro de los seis estados que celebraban primarias, incluido el más poblado, California, y una doble celebración: la de su virtual nominación a la Casa Blanca y la de ser la primera mujer que encabeza la candidatura presidencial de uno de los dos grandes partidos de Estados Unidos. De inmediato inició la batalla con Trump, cuyos ataques definió ayer, en entrevista con la agencia Associated Press, como el “clásico comportamiento de un demagogo. Lo hemos visto en muchos lugares y épocas del mundo, y por eso pienso que es tan peligroso”.

Sanders dijo que mantendrá activa su campaña hasta la convención nacional del Partido Demócrata en julio, en Filadelfia, y el presidente estadounidense Barack Obama subrayó que no hará oficial su apoyo a Hillary al menos hasta después de que se reúna, hoy, con el senador por Vermont.

En tanto, líderes latinos exigieron a Trump ofrecer disculpas al juez hispano Gonzalo Curiel, cuya parcialidad cuestionó por ser de origen mexicano.

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