Al menos 26 personas murieron ayer y 90 resultaron heridas en un atentado suicida cometido en un estadio de futbol en la ciudad de Alejandría, en el sur de Bagdad, que fue reivindicado por el grupo terrorista Estado Islámico (EI).

De acuerdo con una fuente de seguridad, el suicida se infiltró entre los espectadores de un partido entre dos equipos locales y detonó el cinturón de explosivos que llevaba adosado al cuerpo en el interior del campo. Entre los fallecidos se encuentra el alcalde de la localidad, Ahmed al Jafayi, mientras que entre los heridos hay comandantes de la milicia chiíta Multitud Popular y oficiales de los servicios de seguridad.

La agencia Amaq, vinculada al EI, anunció que el grupo había realizado “una operación de martirio (suicida) con un cinturón de explosivos contra una concentración de milicianos en Alejandría”.

Con el término milicianos Amaq se refiere a combatientes chiítas que luchan contra el EI, como los citados de la Multitud Popular.

Según el comunicado de la agencia del grupo terrorista, la explosión causó al menos 65 muertos y decenas de heridos.

Alejandría es una ciudad de la provincia de Babel, donde el pasado 6 de marzo se registró otro ataque suicida, cuya autoría también fue asumida por el EI.

Unas 50 personas murieron y 70 resultaron heridas en ese atentado contra un puesto de control policial en la ciudad de Hila, el más sangriento perpetrado en los últimos años en la provincia de Babel.

El nuevo atentado tiene lugar después de que el ejército iraquí anunciara, el jueves, el inicio de la Operación “Al Fatah” para liberar la provincia septentrional de Nínive, cuya capital Mosul es el principal bastión del EI en Irak.

En Yemen, al menos 22 personas murieron en tres atentados terroristas perpetrados contra instalaciones de la coalición militar liderada por Arabia Saudita y tropas del gobierno en Adén, en el sur del país. El EI reivindicó la autoría en un comunicado difundido en redes sociales cuya autenticidad aún no pudo ser confirmada. Un cuarto ataque fue impedido.

Los rebeldes huti chiítas controlan grandes partes sobre todo en el norte y el oeste de Yemen y luchan contra las tropas y los aliados del presidente Abed Rabbo Mansur Hadi. Desde marzo de 2015, una coalición liderada por Arabia Saudita bombardea posiciones de los huti. Hace poco las partes en conflicto acordaron un cese del fuego.

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