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Ciudad del Vaticano.— El papa Francisco introdujo una serie de reformas a la ley eclesiástica encaminadas a simplificar, agilizar y volver gratis los procesos de constatación de nulidades matrimoniales, de acuerdo con dos decretos vaticanos (motu proprios) que presentó ayer el Pontífice.
Según la nueva normativa, que se hará efectiva a partir del 8 de diciembre, el matrimonio podrá ser anulado en primera instancia por un tribunal eclesiástico o por un obispo, a menos que una de las partes apele. Según las normas actuales, una segunda instancia siempre tenía que revisar el caso. El Papa apuntó que los tribunales de anulación deberían ser gratuitos “tanto como sea posible” e introdujo procedimientos rápidos para los casos menos controvertidos, por lo que el proceso podría quedar completado en el lapso de 45 días.
Según fuentes vaticanas, este proceso puede prolongarse actualmente hasta una década. En Italia, presentar un caso cuesta 535 euros (586 dólares), pero los costes legales pueden elevarse a miles de euros. La reforma llega poco antes del sínodo de obispos que se celebrará entre el 4 y el 25 de octubre, en el que se abordarán cuestiones relacionadas con el matrimonio y la familia.
El Papa constató la existencia “del enorme número de fieles que, incluso deseando proveer a la propia conciencia, muy a menudo se mantienen distantes de las estructuras jerárquicas de la Iglesia a causa de la distancia física y moral”. Por eso estableció la necesidad de “procesos más rápidos y accesibles”, para evitar que “el corazón de los fieles que esperan la aclaración del propio estado no sea largamente oprimido por las tinieblas de la duda”.
“Creo que podrán pasar uno o dos años para que los obispos estén debidamente preparados para comprender y aplicar las nuevas disposiciones”, dijo al término de la presentación monseñor Pio Vito Pinto, presidente de la comisión que elaboró la reforma. En cuanto a la “gratuidad” de este proceso, explicó que “esto no será inmediato y por lo pronto cada diócesis se basará en la propia sensibilidad pastoral”.
Monseñor Alejandro Bunge, juez argentino de la Sacra Rota de Roma, quien también intervino en la presentación, explicó a EL UNIVERSAL el concepto de nulidad matrimonial: “Es constatar que algo que parecía existir, el matrimonio, nunca existió, porque le faltaba un elemento esencial. Este cambio pretende que quien vive un matrimonio nulo pueda anularlo, a través de un obispo, con un sistema menos complejo y más rápido”.
Para Bunge, el gran objetivo de esta reforma, que Francisco firmó el 15 de agosto, “es que las causas de nulidad, que estaban reservadas a pocos fieles en el mundo, se multipliquen, que miles o cientos de miles de católicos fieles puedan obtener la nulidad de sus matrimonios”.
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