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La indolencia de Guajardo

17/10/2018
02:08
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“Esa es la solución; que en lugar de tratar de acabar con la pobreza, hay que acabar con los pobres”, fue la frase del ficticio secretario de Economía, interpretado por el actor Antonio Serrano, en la película mexicana “Un Mundo Maravilloso” dirigida por Luis Estrada en 2006, donde plasmó de forma sarcástica, la manera en la que el gobierno busca acabar con la pobreza en nuestro país, sin embargo en la realidad, parece ser el propio gobierno quien promueve el aumento de los pobres.

Recientemente el secretario de Economía Ildefonso Guajardo, compareció ante el Senado mexicano para explicar los logros alcanzados con el Acuerdo Estados Unidos- México- Canadá (USMCA), pero sin duda alguna, los reflectores se volcaron a sus polémicas declaraciones donde afirmó que: “Los pobres no comen gasolina, comen tortilla, pollo, leche, huevo”.

Lo anterior, vino a estropear de manera contundente la imagen del funcionario, que hasta el momento había conservado una proyección de discreción y efectividad en las negociaciones del entonces Tratado de Libre Comercio de América del Norte.

Ante los cuestionamientos de la oposición, Guajardo buscó contrastar y defender los avances y logros de la política económica seguida por la administración de Enrique Peña Nieto, pero no resultó como esperaba.

El secretario argumentó que los incrementos en este sexenio, fueron menores que en los gobiernos panistas, demostrando claramente una insensibilidad ante la realidad de millones de mexicanos.

La percepción generalizada, lastimosamente no se hace partiendo de mejoras, sino de agravios, por eso los resultados en las urnas favorecieron a un partido de reciente creación, por la insatisfacción y hartazgo.

Mencionar que los pobres no comen gasolina, es además de absurdo, una sentencia hiriente. Lo es porque el Informe de Evaluación de la Política de Desarrollo Social 2018, realizado por el CONEVAL, muestra un aumento de 49.5 millones de pobres en 2008, a 53.4 millones en 2016. Al final de cuentas esta cifra refleja un problema que más allá de resolverse, ha aumentado.

La permanencia y crecimiento de la pobreza en México, se debe en gran medida a una política errónea y fragmentada que se ha seguido desde la creación de la Secretaría de Desarrollo Social.

En su artículo “Programas sociales sin política social” realizado por Cejudo, Michel y Zedillo (Animal Político, 2018), exponen que tenemos programas pequeños, opacos, discrecionales, empalmados e insuficientes.

Aunado a lo anterior, nos encontramos que los esfuerzos de los tres órdenes de gobierno, no siguen una coherencia y una coordinación para cumplir el objetivo de disminuir la pobreza, y además, las condiciones reales de vida que enfrentan millones de personas.

Entre los más de 6,491 programas existentes, tenemos casos lamentables que van desde cortes de cabello y limosinas para quinceañeras, que no infieren de ninguna manera en el combate a la pobreza, hasta los clásicos programas alimentarios, de despensa o entrega de material de vivienda, que fungen fundamentalmente con fines electorales.

El punto medular del debate, ni siquiera es la política fallida que las distintas administraciones federales, estatales y municipales han seguido por décadas, despilfarrando miles de millones de pesos que no se ven reflejados en mejoras tangibles, el problema es que tenemos políticos que además de no resolver la pobreza, pareciera que se burlan moralmente de los mexicanos.

Guajardo no ha sido el primero, ni será el último que con la soberbia que da un estilo de vida alejado de la necesidad, emite declaraciones imprudentes, el actual presidente también lo hizo al mencionar que él, no era la señora de la casa, y el ex secretario de Hacienda, Ernesto Cordero, lo hizo antes al mencionar que con 6 mil pesos mensuales alcanzaba para casa, carro y escuela privada.

Uno de los factores que en gran medida apoyaron a López Obrador a llegar a la Presidencia, fue su clara sensibilidad y cercanía con las personas desfavorecidas, el reto de su gobierno será trascender del discurso a la realidad, poniendo orden en una política asistencial caduca y a todas luces inefectiva, de lo contrario, al igual que cada seis años, el combate a la pobreza cambiará de nombre y de color, pero no de resultados.

Facebook: Miguel Delgadillo Ibarra
Twitter: @mike_delgadillo

Campeón Nacional del Concurso de Oratoria y Debate Público de El Universal, Tlaxcala 2015