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Especialistas en movilidad proponen que los gobiernos de las zonas metropolitanas hagan cobros para entrar con vehículos en áreas altamente congestionadas, esto con el objetivo de desincentivar el uso del auto y obtener recursos que se inviertan en la mejora del transporte.

Iván Islas, maestro en Economía Ambiental, hizo un llamado a las autoridades para poner en la mesa la discusión sobre la creación de instrumentos económicos que gestionen la demanda de movilidad, como una forma de priorizar el uso del transporte a través del cobro de impuestos al auto.

Explicó que estas medidas se han aplicado en lugares como Londres, Copenhague y Mónaco, donde se han logrado disminuir hasta 15% los congestionamientos en zonas específicas de cada ciudad.

El proyecto consiste en cobrar a los automovilistas por entrar a lugares como el primer y segundo cuadro de la ciudad, además de lugares como Polanco y Santa Fe, y otros que con base en estudios se determine que también registran grandes concentraciones de vehículos.

Se aplicaría previo pago y los autos que ingresen a las zonas sin haberlo hecho podrán ser identificados por sensores como los que se aplican en las fotomultas, de la misma manera que ocurre en otros países.

El especialista explicó que además de los cobros por congestión, otras maneras de desincentivar el auto y cubrir las externalidades, es decir, hacer que quienes lo utilizan compensen los costos al ambiente y los efectos a la salud que otros sufren, son la promoción de la instalación de más parquímetros, la creación de impuestos por el uso de combustibles fósiles y el endurecimiento de las verificaciones donde pague más el que más contamina.

El objetivo de hacer los cobros, dijo, no debe verse sólo con fines recaudatorios sino que se tiene que tomar en cuenta el impacto social que se puede lograr al utilizar el dinero para el financiamiento de infraestructura eficiente y necesaria, además de idear mecanismos que reduzcan la congestión.

Islas enfatizó la necesidad de crear un mecanismo de incentivos en donde se pueda elegir entre pagar por contaminar al utilizar el vehículo o no hacerlo y ser compensado.

Dijo que de aplicarse esta estrategia será primordial tomar en cuenta tres elementos que podrían darle credibilidad y viabilidad a la iniciativa que ha sido útil en otros países: la transparencia, para que lo recaudado se invierta en donde debe de ser; la equidad en la distribución, y la exigencia, vigilancia y coerción para que se aplique a todos.

Sin embargo, precisó el especialista, el éxito de la medida también va a radicar en la manera en la que se comunique; es decir, haciendo que la ciudadanía comprenda que el espacio público se ha convertido en un bien escaso.

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