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¿Y qué les toca a los gobiernos locales?

31/07/2019
01:37
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Los condenables hechos de violencia que hemos padecido en las últimas semanas en la Ciudad de México y en otras partes del país, han venido a incrementar la percepción ciudadana de que en materia de seguridad las cosas van de mal en peor, y que las decisiones que han tomado al respecto los distintos gobiernos en los últimos años, no han dado los resultados esperados. La violencia y la inseguridad han alcanzado niveles tan peligrosos que se han convertido en una amenaza para la viabilidad de nuestra nación. El enojo y el desencanto de la sociedad va en aumento.

Recientemente, como es de todos sabido, el gobierno federal que encabeza el presidente López Obrador, impulsó la creación de la Guardia Nacional para que lleve a cabo las tareas que en materia de seguridad venían realizando en los últimos años nuestras Fuerzas Armadas. La respuesta gubernamental tiene atisbos de buena intención, aunque a veces pareciera que el gobierno se preocupa más por las percepciones y la comunicación, que por dar solución de fondo al problema de la inseguridad.

Sin embargo, no podemos dejar de lado que las tareas que hoy se le encomiendan a la Guardia Nacional, en condiciones de normalidad les correspondería hacerlas a las autoridades y a los cuerpos policiacos locales. La crisis de inseguridad y violencia que hoy padecemos, es consecuencia de muchos años de abandono y negligencia de gobiernos locales.

Es loable el esfuerzo del gobierno federal para combatir a las bandas delincuenciales, pero estoy convencido de que pocos resultados se podrán esperar de la actuación de la Guardia Nacional si no hay en paralelo también un esfuerzo de los gobiernos locales, incluido el de la Ciudad de México, para que, en un tiempo perentorio, cuenten con policías civiles debidamente capacitadas y certificadas, que vengan a hacer las funciones que hoy se le están encomendando a la Guardia Nacional y que antes se le encomendaron al Ejército y a la Armada de México. Es muy importante que la decisión del gobierno federal no provoque el que las autoridades locales busquen en el apoyo federal, una forma cómoda de eludir su responsabilidad.

A muy escasas semanas de su creación, la Guardia Nacional ya tiene presencia en algunas de las alcaldías de la CDMX (el día de ayer ya se le vio también en el Metro) en las que se tienen los niveles más elevados de violencia e inseguridad. Lo mismo sucede en otras regiones del país con gran presencia de organizaciones criminales y que no cuentan con cuerpos policiacos locales. Pero, por más esfuerzos que se hagan en el ámbito federal, por más que se aumente el número de integrantes de la Guardia Nacional, si no existen corporaciones locales competentes, lo mismo en la CDMX que en el resto de los estados, va a ser materialmente imposible para el gobierno federal contener la ola de violencia y dar seguridad a toda la población en cada uno de los municipios del país.

Hay otro tema también muy relevante en el que se ha fallado: blindar a todas nuestras instituciones democráticas contra el poder corruptor del crimen organizado. Hubo en este tema desde hace mucho tiempo señales de alarma que fueron desatendidas por la clase política. Gobernadores, alcaldes, legisladores, claudicaron por temor o, lo que es aún más grave, por contubernio, ante el poder del crimen organizado. Ahora, justamente cuando apenas inicia sus funciones la Guardia Nacional, se deben de tomar medidas contundentes para blindarla, no podemos permitir que lo que tanto esfuerzo costó construir, termine siendo capturada por los tentáculos del crimen organizado.

El tema de la inseguridad es, hoy por hoy, el más sensible para una gran parte de la población. Lo complejo del tema hace obligatoria la colaboración de todos para juntos acabar con el flagelo de la violencia y poder construir un país seguro en el que podamos vivir en paz.

 

Abogado. @jglezmorfin

Es Licenciado en Derecho y actual Director de la Escuela de Gobierno y Políticas Públicas de la Universidad Panamericana. Miembro del Partido Acción Nacional (PAN) desde 1973.