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¿Una nueva hegemonía?

03/06/2018
02:12
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En el supuesto de que cualquiera de las coaliciones ganara todas las elecciones, lo que también se conoce como carro completo o zapato en lenguaje del dominó, no debería de ser motivo para confundir el término antidemocrático hegemónico, para identificar y etiquetar a una nueva representación política con formas y prácticas que formaron parte del antiguo régimen, el cual se caracterizó por su rechazo a la competencia equitativa, libre y plural de los contendientes, para que los ciudadanos ejerciéramos, bajo presión, inducción o cooptación, el derecho al voto.

Cuando Sartori acuñó el término partido hegemónico para referirse al sistema que había creado el PRI, lo hizo pensando básicamente en las reglas del sistema electoral mexicano de los años setenta, en donde claramente no había una competencia justa ni equilibrada que permitiera a los partidos de oposición al régimen acceder al poder democráticamente, porque todas las reglas, instituciones y procedimientos estaban creados para que permaneciera una sola fuerza política. La excepción fueron los gobiernos municipales y posteriormente una representación marginal en el Congreso de la Unión, por medio de la representación proporcional.

Fue el agotamiento de un sistema altamente autoritario y muy corrupto con crisis económicas recurrentes lo que provoco que en distintos momentos se manifestará un descontento político y social, así como escisiones dentro del propio partido hegemónico, lo que provocó nuevos arreglos institucionales, para crear un nuevo sistema electoral que se puede considerar como competitivo, aun cuando hay insuficiencias y limitaciones. Este sistema es el que ha permitido tener alternancias, pluralidad y renovación del poder periódicamente y de manera civilizada. Con estas reglas elegiremos a los próximos gobernantes.

En caso de que haya una nueva mayoría, ésta será legítima y, dependiendo el número de votos, podrá ser una mayoría en lo singular, si es que los sufragios únicamente favorecen a un partido, o bien, una mayoría plural, en caso de que los votos se hayan repartido equitativamente entre los partidos que integran la coalición ganadora.

Sea como fuere, a esta posible nueva mayoría se le debería de identificar como predominante, pero no como hegemónica.

¿Se puede convertir en una mala mayoría para nuestra democracia? ¿En una mayoría hegemónica? Claro que sí, en caso de que no actúen como contrapeso del Poder Ejecutivo, como la instancia que habrá de fiscalizar los actos del gobierno y la revisión de las cuentas del dinero público. En caso de no representar adecuadamente a sus electores, y lo peor, prestarse a ser comparsa para crear nuevas reglas que inciten a tener una regresión de un modelo electoral y de gobierno, que debe quedar en el pasado, y por buenas razones. No obstante, el ideal de todo sistema presidencial es tener una mayoría parlamentaria, lo cual es perfectamente democrático si ambos poderes fueron electos legalmente.

Incluso ante las especulaciones sinceras, y también las de mala fe, que inducen a pensar que se puede recrear el viejo régimen ante un escenario de esta naturaleza, respondo que veo casi imposible que esto suceda, por diversos factores y actores que ya no forman parte de aquel escenario.

Lo más relevante es que los ciudadanos tenemos más información con la que podemos tomar mejores decisiones de la agenda pública en donde nos piden nuestro parecer. Con nuestro voto vamos a elegir, pero también a castigar el mal gobierno y el mal comportamiento de los partidos.

Lo que veo inevitable y para bien de nuestra democracia es la reconformación del sistema de partidos que tenemos. Después del 1 de julio, es probable que únicamente queden cuatro o cinco de ellos. Buen momento para impulsar nuevas reglas que eviten la amplia proliferación de grupos que no han buscado defender el interés público, sino intereses particulares, que son propios de las mayorías hegemónicas.

Buen momento para repensar en la conformación de una pluralidad que sea útil y menos onerosa a nuestra democracia.

Académico en la UNAM. @Jorge_IslasLo

Licenciado en Derecho por la UNAM, con Maestría en Leyes por la Universidad de Columbia, Nueva York, EUA. Ha sido un firme precursor del derecho a la información y la transparencia en México. Fue...

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