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Los cangrejos mexicanos

20/05/2019
03:09
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La fábula de los cangrejos mexicanos que últimamente se comparte en cadenas de correos, resulta más vigente que nunca.

En un mercado, un pescador ofrecía sus productos en tres cubetas. Un turista le pregunta qué vende y el pescador le responde: “cangrejos”.

La primer cubeta estaba tapada con una tabla y el turista preguntó: "¿Por qué están tapados así?”, ¡Ah!, -dijo el pescador- es que son cangrejos gringos y si no los tapo, pues empieza uno a escalar hasta que por esfuerzo propio salta de la cubeta y se escapa y me quedo sin cangrejos!

Umh! -expresó el turista y miró la siguiente cubeta que estaba tapada con una tabla y dos ladrillos encima. El turista volvió a preguntar. ¿Y por qué estos estan más protegidos?

"Son cangrejos japoneses y cuando uno se quiere escapar, empieza a apoyarse en los demás, y éstos van empujándolo hacia arriba apoyados en otros y así sucesivamente, de tal manera que se forma una pirámide hasta el borde y entonces el cangrejo se escapa.

¡Oh, qué inteligentes! -pensó el turista y se acercó a la tercera cubeta que no tenía tapa.

¿Y esta porqué está tan desprotegida, no le preocupa que se le vayan a escapar?

¡No, no hay problema! -dijo el pesacdor. Son cangrejos mexicanos. Cuando uno empieza a subir, entre todos se encargan de jalarlo hacia abajo y no dejan que se vaya. Así es que esa cubeta no necesita tapadera. Los cangrejos mexicanos no pueden subir porque no se ayudan entre si” dijo el pescador.

El síndrome del cangrejo mexicano no es un mito, ni una tesis psicológica de Freud. Es un lastimosa realidad de nuestra sociedad que a medio año del nuevo gobierno, toma feroz relevancia en el mundo empresarial.

Hoy que se ha convertido en requisito para las empresas que participan en una licitación o buscan obtener un contrato, -no haber tenido relación alguna con los antiguos gobiernos y mucho menos, haber sido exitoso o crecido en los últimos 12 años-, pues bajo su criterio, eso significa haber formado parte de la corrupción y bajo su lógica, amerita desconfianza y descrédito público. Es decir, el juicio a priori de que el exitoso es corrupto y el triunfo esta adulterado.

No hay competencia pareja en licitaciones, simplemente hay adjudicaciones directas resultado de “amiguismo”, de relaciones personales con el nuevo gobierno o por consigna. Está claro quienes sí y quienes no pueden participar. No hay reconocimiento de trayectorias, de calidad o de capacidad de las empresas.

Eso por un lado, pero por el otro, ¿Y los empresarios?¿Qué estan haciendo? Lo lógico sería cerrar filas, aliarse, respetarse, reconocerse, fortaleceste los unos a los otros en este cambio drástico de dirección.

Pero no. Vemos cómo ellos mismos aprovechan el estilo personal del nuevo gobierno para incentivar los rumores, los chismes, promover información falsa de empresarios, señalamientos inquisitorios y ahora el ya clásico: “esa empresa está vetada porque trabajó con los otros”.

Los empresarios mexicanos estan más divididos que nunca. Los empresarios mexicanos representando los cangrejos de la tercer cubeta en su máximo espledor. Se vive el peor momento de la relación empresarial porque lejos de la unidad, se ha desatado una cacería de brujas.

Inaudito pero el linchamiento que ha iniciado el Gobierno, lo ha continuado el empresariado mexicano quien al parecer se ha olvidado de reconocer qué empresas trabajan bien, tienen experiencia, han crecido, tienen más plantilla laboral y demás méritos propios que la posicionan como competente y, que tiempos de cambio, debierian ser las cualidades más importantes para decidir quien sí y quien no es apto y calificado para ejecutar las distintas labores que suman hacia sacar adelante al país.

Si los los empresarios estan concentrados en desacreditar a sus pares, y el gobierno esta concentrado en desacreditar a los sobresailentes, todos nos quedamos dentro de la cuberta pues el concepto de progreso que supone avanzar, se vuelve efímero y por eso es tan aleccionadora la metáfora de los cangrejos mexicanos… pues como dijo Fernado Savater, - La envidia es la raíz de los grandes males de la sociedad.