Se encuentra usted aquí

30/05/2019
01:39
-A +A

El debate sobre la permanencia o no de los institutos electorales de las entidades federativas denominados OPLE (Organismos Públicos Locales Electorales) no es nuevo, pero cobra nuevamente relevancia a raíz de que el pasado 21 de mayo el presidente de la República señalara que se buscaría federalizar las elecciones y con ello habría un solo organismo nacional electo ral.

Este posicionamiento me recuerda a los debates que, en su oportunidad, corrieron por los pasillos del Congreso de la Unión que culminó con la reforma constitucional en materia electoral que dio vida al Instituto Nacional Electoral (INE) en 2014. Si bien no desaparecieron los OPLE sí se le dio al INE más de 70 nuevas atribuciones que lo han colocado como la instancia rectora de la organización no sólo de los procesos electorales federales, sino en gran medida de las elecciones que se desarrollan en las entidades federativas. Así, por ejemplo, el proceso extraordinario en Puebla para la elección de gobernador y de las autoridades de 5 ayuntamientos fue asumida por el INE.

Pero estas nuevas atribuciones no apuntan a la desaparición de los OPLE, por el contrario, están dirigidas a fortalecer los procesos electorales tanto federales como locales, de donde sobresalen: la unificación de criterios en la organización de las elecciones, procedimientos más expeditos, intercambio de información para los controles en materia de fiscalización de los recursos que utilizan los partidos políticos, etc.

Justamente este modelo llevó al éxito la elección de 2018, no sólo las federales para la renovación del ejecutivo federal, los 500 diputados federales y los 128 senadores, sino también presenciamos elecciones en 30 entidades federativas. Para darnos cuenta de la magnitud del proceso electoral, a nivel federal se disputaron 629 cargos de elección popular y, a nivel local 17,670 cargos que, de manera concurrente, organizada y en coordinación con el INE, los OPLE llevaron a buen puerto.

Llevar a cabo las reformas legales para suprimirlos sería un grave error. Y, permítame amable lector advertir que no se trata sólo de ver cuánto se ahorraría con la desaparición de los mismos, se necesita un análisis serio y profundo. De entrada, la legislación electoral federal no es igual que las legislaciones electorales locales. Esto lleva a que cada estado tenga particularidades propias o bien, porque sus Congresos locales han establecido esquemas diferentes de organizar y desarrollar elecciones y, hasta de computar los resultados electorales.

Por ejemplo, en la Ciudad de México los cómputos de la elección se efectúan una vez terminada la jornada electoral que se realizó en domingo; a nivel federal, dichos cómputos se llevan a cabo hasta el miércoles siguiente. El esquema federal ante una elección muy competida no podría asegurar dar resultados preliminares el mismo día de la elección, tendría que esperar hasta los cómputos oficiales; ahí está de la elección presidencial de 2006.

Ejemplos podríamos citar muchos más, pero tal vez los más complejos son aquellos que los OPLE llevan a cabo de democracia participativa, donde la ciudadanía elige a sus representantes ante sus colonias, pueblos o comunidades; en otros casos realizan consultas populares, otros más hacen ejercicios para determinar que obras y servicios la ciudadanía quiere para que la administración local los ejecute, etc. Muchos de estos ejercicios se realizan fuera del periodo de las elecciones constitucionales.

Más que desaparecer a los OPLE, deberíamos fortalecerlos y tomar como bandera muchas de sus causas en favor de una democracia menos costosa. Ahí están, por ejemplo, los avances que en materia de tecnología como la utilización de urnas electrónicas, votación por internet, entre otras, que traerían importantes ahorros.

Sin embargo, en caso de que se insista en su desaparición, que veo muy difícil para el corto tiempo que queda para la organización del proceso electoral de 2021 que inicia sus preparativos ya el año que entra, ¿sería impuesto un nuevo modelo electoral y probado en la elección presidencial de 2024?


Analista político.
@fdodiaznaranjo

Fernando Díaz Naranjo
Analista. Ex consejero electoral de la CDMX. @fdodiaznaranjo

Comentarios

 
 

MÁS EN OPINIÓN