Las madres de los menores víctimas del incendio de la Guardería ABC luchan por los derechos y salud de sus hijos, en virtud de que el decreto presidencial firmado el 20 de julio de 2010 no los ampara en caso de que después de su mayoría de edad no puedan desempeñarse laboralmente o quieran estudiar más allá de una licenciatura o ingeniería. En el decreto firmado por el ex presidente Felipe Calderón Hinojosa se establece que se constituyó un fideicomiso por el gobierno del estado de Sonora y la Fundación Imss, para otorgar gastos de manutención y educación.

“Se otorga ayuda extraordinaria para los niños que resultaron lesionados, las madres de los menores fallecidos, las madres de los menores lesionados y las maestras y otros adultos que resultaron lesionados en el incidente ocurrido el 5 de junio de 2009 en la Guardería ABC, Sociedad Civil, en la ciudad de Hermosillo, Sonora”, señala el documento.

Sin embargo, las madres buscan que el documento brinde una mayor protección para los menores.

Futuro incierto

Marisol Montaño, madre de la niña Danna Paola, que con sólo dos años y tres meses sufrió quemaduras en 47% de su cuerpo y la amputación de nueve dedos de sus manos, lamentó que los menores no estén protegidos por el decreto presidencial, el cual, dijo, aún está abierto y puede ser modificado. Explica que se pensionó a las madres con el sueldo que devengaban en su trabajo; a las que ganaban menos de 5 mil se les puso esa cantidad inicial y cada año se les aumenta 3%. Dejaron de trabajar para atender a sus hijos; sin embargo, cuando fallezcan se extinguirá el beneficio y las víctimas del incendio de la guardería quedarán en el desamparo.

“Hemos peleado mucho, mucho, mucho, hemos tenido reuniones, tuvimos una hace como mes y medio porque el licenciado Franco, quien es el director del IMSS, es jefe de los que están ahorita aquí, y hablamos sobre ese tema.

“Le pregunté: ‘¿Cuántos años más tendré que sentarme en esta mesa y exigirte que tengan una pensión de por vida?’. Me dice: ‘¿Por qué?’. Le respondo: ‘Mi hija está desprotegida, el día que me muera, ¿qué va a ser de ella?’”, expresó.

Por su parte, Fabiola Lucero Noriega, madre de César Fernando, uno de los menores que sufrió mayores quemaduras de tercer grado en sus extremidades, cabeza y espalda, y a quien le ha practicado varias intervenciones en la mano izquierda, el tobillo y cuero cabelludo, destacó: “Me preocupa la educación de mi hijo, puesto que únicamente se le garantiza un nivel profesional, licenciatura o ingeniería en México”.

Además de estas preocupaciones, Adriana Guadalupe Villegas, madre de Héctor, el menor que sufrió quemaduras en 58% de su cuerpo, externó una seria preocupación porque el Hospital Shriners los atenderá sólo hasta los 21 años.

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