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La presidenta municipal electa de Badiraguato, Lorena Pérez Olivas, afirmó que no tiene miedo a desempeñar el cargo, pese a que las condiciones de seguridad y violencia son distintas a las que existían hace doce años, cuando ella gobernó fue presidenta municipal de su tierra natal.
Admitió que hoy priva un ambiente complejo y de violencia en algunas pequeñas regiones, ubicadas en la zona serrana, donde se tiene presencia de las autoridades federales y estatales.
Pérez Olivas, quien asistió al Taller denominado de Capacitación promovido por el Partido Revolucionario Institucional (PRI) comentó que una vez que el próximo 1 de enero, asuma el cargo, definirá que tipo de seguridad personal adoptará, puesto que los tiempos han cambiado.
Dijo que ha sido respetuosa del desempeño del alcalde Mario Valenzuela López al que sólo ha pedido que limpie las finanzas para no heredarle adeudos, puesto que conoce que hasta el año pasado se debían 11 millones de pesos, en cuotas de retenciones por diversos conceptos a los trabajadores, las cuales no habían sido entregadas.
Comentó que en su administración en el trienio 2001-2004, las condiciones de seguridad en Badiraguato eran distintas, puesto que se mantenía como el municipio con menos indices de delitos de alto impacto e inseguridad.
En la actualidad, precisó que las condiciones son distintas, sobre todo en zonas como Arroyo Seco, Huixiopa, la Tuna, entre otros, en donde familias se han visto obligadas abandonar sus hogares por el problema de la violencia.
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