El asesinato de dos sacerdotes en Veracruz y uno en Michoacán revela la "preocupante" descomposición social en México y la necesidad de establecer desde la familia los valores por la vida por encima de los materiales, y que el dinero "no sea lo que importe más”, dijo el obispo de la diócesis de San Cristóbal de las Casas, Felipe Arizmendi Esquivel.

El prelado agregó que si la violencia y el crimen golpea a los religiosos que son personas a las que "normalmente la mayoría de personas respeta y valora, la mayoría de sacerdotes es gente de confiar y bien aceptada en la comunidad, toda la gente tiene más miedo de lo que le puede pasar".

Más aún, hay gente que no tiene ningún valor; hay una descomposición social muy "preocupante" por ello insistimos en que desde la familia se pongan los cimientos "para que el dinero no sea lo que más importe a algunas personas”, enfatizó el obispo chiapaneco.

Felipe Arizmendi manifestó su pesar por los homicidios de los sacerdotes Alejo Nabor Jiménez Juárez y José Alfredo Suárez de la Cruz, en Veracruz, así como por José Alfredo López Guillén, asesinado en Michoacán.

A diferencia de esos hechos violentos contra clérigos, en los últimos tres años en Chiapas los religiosos sólo padecieron intentos de extorsión telefónica.

spb

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