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Ser trovador es difícil, incluso las estaciones del Metro son un foro complicado, entre la competencia, vendedores ambulantes y operativos a discreción. Pero ser mujer trovadora lo es aún más. Y sin embargo, Ana Contreras festejará este sábado 25 años de carrera guitarra en mano.
“Hacer una canción a pura guitarra y voz, rescatar la imagen del trovador, del cantautor, eso fue muy difícil como mujer. Me veían a mí y mi guitarra y les parecía un bicho raro. De hecho entre mis canciones hay una que se llama ‘Bichos raros’”, comenta en entrevista, en medio de los ensayos para el show que ofrecerá mañana en el Teatro Hipódromo Condesa de la Ciudad de México, que le abrió las puertas para el festejo de sus “bodas de plata” con la música.
Eso promete ser una travesía rítmica latinoamericana con sones huastecos, guaracha, landó, chacarera y hasta balada romántica incluidos en sus cuatro producciones independientes en un concierto que ha denominado Del poemario al escenario.
La acompañarán nueve músicos: cuatro melódicos (guitarras y violines) y cinco percusionistas, que se han vuelto como una familia.
Dice que desde pequeña tenía en mente cuál iba a ser su profesión. “Yo desde niña, desde que tenía seis años ya sabía que quería hacer esto. Hacer cosas auténticas es muy importante para mí, pues de ahí parto para hacer canciones”, dice.
Empezó escuchando a José Alfredo Jiménez, Álvaro Carrillo, Nicandro Castillo, luego a Gardel, se dejó seducir por Camilo Sesto y después llegó la trova “y todas esas cosas extrañas” que nacen, dice, de la instrumentación de una guitarra más elaborada.
Hoy se lo toma con calma y hace bromas cuando toca y canta, se relaja. Motivos tendrá de sobra este sábado.
nrv
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