El “¡No hay!” para Héctor Suárez

“¡No hay!” fue la respuesta que escuchó Héctor Suárez cuando pidió las cuentas de la publicidad que se gastó con la temporada de “¡Estoy loco!”, en el Centro Cultural 1 y en el que trabajaban unas 30 personas. Cada semana, debía pagar 450 mil pesos en la campaña que, entre otros medios, incluía vallas en distintas partes de la ciudad y por las que probablemente pasó “El Flanagan” porque al salir a las calles a buscarlas, nunca las encontró. Cuando el actor fue a reclamarle al promotor, la respuesta fue un “¡no hay!”

Ahí está el negocio, chato

Dicen que quien últimamente anda bastante movidito inventando nuevas formas de hacer crecer la marca Cantinflas es Mario Moreno Ivanova, hijo de don Mario Moreno Reyes. Uno de estos negocios será una franquicia de torterías con la imagen de Cantinflas entrándole a una cubana... torta, claro. También Moreno Ivanova podría cerrar el trato con una marca refresquera para realizar una campaña publicitaria en la que se asocie a Cantinflas con la frase: “Tu chesco, chato”. Ya nomás nos falta que la famosa gabardina raída de Cantinflas la saquen a la venta... Pensándolo, seguramente sería éxito entre los hipsters... Hombre, no hay derecho...

Jones y Micha lidian con las reglas de una estrella.

Ni tener una corona o un programa de tv garantizan un lugar privilegiado cuando se trata de acercarse a una estrella hollywoodense como Gwyneth Paltrow, quien ayer atendió a los diversos medios de comunicación, sólo que a la conductora de La entrevista con Adela no le gustó la idea de esperar más tiempo del acordado y salió del lugar furiosa, haciendo que el personal que la trajo a México corriera tras ella hasta la calle a pedirle que regresara. Hoy Paltrow encabezará un exclusivo desfile de modas en Televisa San Ángel, tan exclusivo que tanto a los altos ejecutivos de la televisora, como a nuestra Miss Universo Lupita Jones les negaron boletos para el evento.

Cuando Thalía se convierte en Soraya

La actuación es algo de lo que Thalía vivió mucho tiempo y aunque su trabajo provoca críticas encontradas, sus mejores roles son con la prensa, a quien ha mostrado una imagen sencilla, carismática y desenfadada, pero cuando habla con su equipo de trabajo deja de ser María la del Barrio o Marimar para convertirse en Soraya. A la mejor provocación o enfado, les grita en inglés o en español, sin importar que al otro lado de la puerta la prensa esté escuchando.

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