Reflexiones finales sobre nuestro turismo

Enrique de la Madrid

Estamos a una semana del relevo en el Gobierno Federal, con lo que concluirá una etapa para el país y para muchos de quienes integramos el Gobierno actual.

Ha sido un honor servir a mi país como Secretario de Turismo, cargo que me dio la oportunidad de conocer muy de cerca a este sector y de contribuir con el buen dinamismo que ha mostrado en estos años, además de comprobar el enorme potencial que aún tenemos para desarrollar y aprovechar nuestra enorme riqueza natural y cultural en beneficio de los mexicanos.

Durante estos últimos años el sector turístico mexicano ha registrado su mejor desempeño de la historia, y ejercicios de proyección nos permiten ser optimistas respecto a la posibilidad de seguir mejorando.

Al término del año pasado México registró nuevos máximos históricos en el número de visitantes internacionales y en la captación de divisas, lo que nos colocó por primera vez como el sexto país más visitado del mundo con 39.3 millones de turistas internacionales, un crecimiento de 68% con respecto a los 23.4 millones recibidos en 2012. En ese mismo año ingresaron a México 21 mil 336 millones de dólares en divisas generadas por actividades turísticas.

El PIB turístico ha registrado un mayor crecimiento que el PIB nacional durante los últimos años, y en 2017 el sector representó alrededor de 8.8% de toda la economía, participación que ha estado aumentando consistentemente desde 2012.

Gracias a este dinamismo, el empleo en el sector turístico ha crecido a tasas más altas que el empleo en la economía en su conjunto. En la última década, el crecimiento medio anual del empleo turístico en México fue de 2.9%, un ritmo más de dos veces superior al que generaron las manufacturas, el sector primario y el comercio.

Tan sólo en 2017 el empleo en el sector turístico registró un crecimiento anual de 3.6%, mientras que el crecimiento del empleo a nivel nacional fue 2.6% en el mismo periodo. Actualmente, alrededor de 10 millones de puestos de trabajo, y las familias a las que dan sustento, dependen directa e indirectamente del turismo en México.

También hemos logrado un sector más sólido al diversificar la procedencia de los turistas extranjeros. Hace 10 años el 70% de los turistas que nos visitaban por avión provenían de Estados Unidos y hoy ese porcentaje es menor a 60%, con todo y que hoy captamos la mayor cantidad de turistas estadounidenses que salen de su país por avión. Esto debido a que países como Argentina, Colombia o Brasil hoy están entre los 10 que más nos visitan gracias, en buena medida, a la política de eliminación de visas.

La diversificación también se ha dado con relación a la oferta turística. El segmento de sol y playa se ha complementado, por ejemplo, con el impulso a los Pueblos Mágicos, que ya suman 121, al turismo de reuniones y convenciones, o al de aventura y naturaleza. Estas acciones nos han permitido ser más competitivos en el entorno global.

Además el turismo es uno de nuestros mejores embajadores, ya que los extranjeros que nos visitan regresan y nos recomiendan gracias a la hospitalidad de los mexicanos y al profesionalismo de los que forman parte de esta industria. La buena impresión que se lleva un turista cuando nos visita ha logrado compensar la mala imagen que se proyecta en muchos medios de comunicación cuando hacen la cobertura de noticias relacionadas con la violencia que se vive en algunas localidades del país.

Hacia el futuro, la actividad turística en México cuenta con amplio margen para seguir ganando participación en la economía nacional y acelerar su desarrollo. Si logramos que el sector llegue a representar el 10% del PIB nacional en un horizonte de 20 años, estaremos generando nuevas oportunidades para millones de mexicanos.

Para lograrlo, uno de los principales retos está en generar destinos turísticos más incluyentes, en construir no sólo destinos turísticos de primera, sino comunidades de primera, donde los habitantes tengan oportunidades de desarrollo y aspiren a un mejor nivel de vida.

Igual de importante es el reto de asegurarnos de tener una actividad turística sustentable en el sentido amplio de la palabra, conservando el medio ambiente, la diversidad cultural de cada región y, por supuesto, haciéndola económicamente rentable.

Nuestro turismo es tan amplio y generoso que una política acertada de promoción, regulación y coordinación da para construir todo esto y mucho más.

Secretario de Turismo
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