Ser madre en el México de hoy

Editorial EL UNIVERSAL

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La cultura del mexicano en torno a la mujer y su vida en sociedad es, por lo menos, ambivalente. Como telón de fondo hay un profundo machismo que las subordina sólo por su condición de género, mientras que en el imaginario colectivo conviven dos distinciones básicas: no se entiende de la misma forma a la figura materna que al resto de las mujeres.

Para la madre, el mexicano guarda un día especial tradicionalmente adornado con un halo de romanticismo, lo que ha consolidado un mito en torno a esta figura familiar. De paso, la celebración se convirtió también en un detonante comercial y de consumo. No obstante, en ocasión de este Día de las Madres, conviene reflexionar en torno a las complejidades que implica la maternidad en el México actual.

En primer lugar, México se consolidó este año como el país con más embarazos adolescentes dentro de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). Es así que cada año miles de menores de edad están dando a luz generalmente en condiciones de vulnerabilidad, con escaso nivel educativo y con pocas probabilidades de entrar en dinámicas que faciliten la movilidad social. ¿Cómo se festeja el Día de las Madres desde estas circunstancias?

Otro elemento a considerar es la disminución en las tasas de fecundidad en nuestro país. Las mujeres mexicanas están teniendo menos hijos que en ningún otro momento de la historia reciente, lo que tarde o temprano acarreará un invierno demográfico sin precedentes. En el mismo sentido, ha crecido el número de mujeres solteras que deciden tener hijos, pero sin tener pareja, lo que puede ocurrir por causas diversas.

Estos fenómenos demuestran la reconfiguración en los procesos de conformación de familias, mismos que han sido dejados de lado en el diseño de políticas para la protección de sus miembros. Por su importancia e impacto en la dinámica poblacional, la maternidad necesita apoyo de las instituciones gubernamentales que trascienda el mito construido alrededor de las madres y reconozca su dignidad como mujeres.

Las madres dedicadas al hogar, aunque no son remuneradas, hacen grandes aportaciones a la dinámica económica nacional, de la misma forma que aquellas que, además de ejercer su maternidad, tienen empleos remunerados. Hay que redimensionar el hecho de ser madre hoy en México.

El papel de las madres va más allá de la necesidad de reconocimiento y exige un esfuerzo cultural, social y gubernamental más serio. La unión familiar propia de los mexicanos, en el que la madre juega un rol fundamental, es un valor digno de promoverse y preservarse, pero también es necesario desterrar el machismo hacia las mujeres y desmitificar la figura de la madre. Solo así podremos reconocerles justamente el bien que en realidad hacen al país. Es una deuda de todos.

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