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Pelea al son que le toquen

María del Rosario Espinoza se prende con la música de banda sobre el tatami

Ilustración: MOSKABROWN
Universal Deportes 21/08/2016 00:32 Héctor Alfonso Morales Actualizada 00:32
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Río de Janeiro.— María del Rosario Espinoza es una ganadora al ritmo de banda. Le gusta ese género musical que es representativo de Guasave, Sinaloa. Así la despiden y la reciben en su tierra, cuando sale a competir y regresa con los metales en el pecho. Ameniza con esas melodías sus entrenamientos que terminan por convertirla en una combatiente temible sobre el tatami.

La taekwondoína es la máxima exponente de las mujeres atletas para nuestro país, al ser la más ganadora en el olimpismo, por haber conseguido tres medallas en los Juegos Olímpicos (Beijing 2008, Londres 2012 y Río 2016).

“Es un orgullo muy grande el poder estar en el grupo de ganadores de unos Juegos. Hacer historia para mi país es lo mejor que te puede pasar”, presume.

Desde pequeña tuvo que trabajar, como un apoyo a su familia.

Vendía pescado en su comunidad conocida como ‘La Brecha’ y pueblos aledaños. Se dedicó al taekwondo, porque se dio cuenta que en tenía mejores condiciones para ese deporte, que para el pugilismo.

Desde los 16 años ha llamado la atención por su desempeño en el taekwondo. Curiosamente, en Río de Janeiro comenzó su trayectoria de éxitos, cuando conquistó el Campeonato Panamericano en 2003 y un año más tarde venció en un torneo en Alemania. Carrera que no paró de ascender.

En los Panamericanos 2007 se convirtió en una promesa para la delegación mexicana que participó en Beijing 2008. Dominante y letal, ganó la medalla de oro. Su leyenda como deportista tricolor comenzó.

Cuatro años más tarde, en Londres 2012, mantuvo la inercia de darle satisfacciones al país. Se colgó la medalla de bronce y, en Río 2016, volvió a subir al podio. Incluso, mejoró el color de su metal. Su veteranía le ha rendido los frutos suficientes para mantenerse en la élite de su disciplina.

Entre las virtudes que reconocen sus contrincantes están la velocidad y la fuerza para dar patadas que causan sorpresa y son prácticamente indefendibles. Se desempeña como cabo auxiliar en el Ejército mexicano y es una de las atletas que representa a la Secretaría de la Defensa Nacional. Orgullo nacional que no se cansa de sumar medallas.

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