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Austin.— Los organizadores del Gran Premio de Fórmula Uno de Estados Unidos tienen la esperanza de que la cantante Taylor Swift atraiga a nuevos aficionados y asegure un lleno en la carrera, cuya sede fue confirmada ayer en Austin, Texas, después de varios meses de incertidumbre.
El jefe del circuito, Bobby Epstein, dijo a Reuters que la carrera, que estaba en duda debido a la amenaza de un recorte de los fondos estatales, tiene ahora un futuro brillante. “Creo que va a estar aquí por un largo tiempo”, sostuvo Epstein en una entrevista telefónica.
Swift, ganadora de 10 premios Grammy y cuyo quinto álbum ‘1989’ vendió casi 1.3 millones de copias en su semana de debut el año pasado, será la principal atracción del evento el sábado 22 de octubre, cuando se disputarán las clasificaciones.
Epstein dijo que el objetivo era llegar a personas que tradicionalmente no asisten a la Fórmula Uno y animar a los clásicos aficionados a que acudan en familia.
“Esa es la verdadera clave. ¿Cómo podemos ampliar nuestra audiencia? Eso es lo que hace esta cabeza de cartel”, dijo Epstein en referencia a la cantante estadounidense. “Creemos que vamos a vender todas las entradas que tenemos y eso es debido a la combinación de Fórmula Uno y Taylor Swift”, agregó.
Los asistentes al evento han disminuido desde las 125 mil personas que acudieron a ver la carrera en 2012, cuando en todo el fin de semana asistieron más de 250 mil personas. Pero Epstein dijo que el circuito podría aspirar a una cifra mucho más alta.
Reportes de prensa divulgados en noviembre aseguraron que los subsidios del estado de Texas, basados en una fórmula que calcula la actividad económica que genera la carrera, se reducirían de 25 a 19.5 millones de dólares. Sin embargo, el jefe del comité organizador de la prueba dijo que el panorama había cambiado.
“Creo que hemos tenido bastantes conversaciones con el estado para saber que [las autoridades] reconocen que esto es algo bueno para Texas [...)] Conseguiremos el reembolso total”, sostuvo.
Las preocupaciones financieras surgieron después que la carrera de 2015 se vio afectada por mal clima y poco público, y que las autoridades públicas recortaron casi seis millones de dólares de su financiamiento al llamado Circuito de las Américas.
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