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En la Copa América de Argentina 1999, Martín Palermo, delantero argentino, se paró tres veces en el punto de penalti y nunca festejó el gol.
Colombia goleó 3-0 a Argentina, que bien pudo empatar a tres, si el delantero anotaba sus tres tiros de pena máxima.
La primera oportunidad surgió cuando el mismo atacante trató de recentrar el balón y éste fue a dar a la mano de un defensor colombiano.
Palermo se enfiló frente al portero tuzo, Miguel Calero, disparó y mandó el balón directo al larguero.
En la segunda parte, ‘Kily’ González centró al área, Martín Palermo remató y la pelota fue a dar de nueva cuenta a la mano de un cafetero.
De inmediato el argentino pidió la pelota para tomar su revancha, aunque el capitán Ayala se la pedía. El segundo tiro, simplemente lo voló.
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El tercer penalti fue un regalo del árbitro peruano. De inmediato, el corpulento delantero se preparó. Calero detuvo el disparo.
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