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daniel.blumrosen@eluniversal.com.mx
Jesús Martínez intenta no polemizar más sobre los últimos cambios al reglamento de competencia en el futbol mexicano, pero el título de Liga obtenido por el Pachuca refuerza aún más su postura sobre el número de elementos nacionales que deben estar sobre el campo en cada partido.
Los Tuzos, además del León y el Guadalajara, fueron los únicos clubes que votaron en contra de la regla 10-8, esa que permite tener hasta una decena de jugadores extranjeros o naturalizados entre los 18 que cada equipo registra para los partidos. El límite de foráneos por institución desapareció.
“Tenemos nuestra política”, sentencia el presidente de los recién coronados monarcas en el Clausura 2016. “Hay que respetar las de cada institución y la mía va a ser seguir jugando con cinco o seis mexicanos en la cancha, forzosamente, en cualquiera de nuestros equipos”.
No tiene duda de que es la fórmula correcta, más allá del talento que puede llegar de otros lares.
Además del valioso aporte que da el veterano guardameta Óscar Pérez, los hidalguenses tuvieron como piezas clave a tres chicos mexicanos formados en el club: los volantes Érick Gutiérrez y Rodolfo Pizarro, así como el atacante Hirving Lozano.
Martínez Patiño adelanta que el Pachuca va a “seguir confiando en los jóvenes”.
“Nosotros trabajamos con los muchachos”, añade, orgulloso. “[Sus hoy figuras] llegaron [a la institución] desde los 10, 11 años, los formamos, van creciendo con nosotros, madurando... Estamos felices por eso”.
Determinantes ‘joyas’ en una coronación que ayudó para saldar parte de una deuda pendiente.
“La tercera era la vencida”, subraya. “Habíamos perdido dos campeonatos duros, sobre todo el del León [Clausura 2014], y luego también el de Pumas en 2009. Se lo debíamos a nuestra afición y, gracias a Dios, ganamos”.
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