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Otro domingo cualquiera en Ciudad Universitaria. Otro domingo donde juegan los Pumas.
Ya es costumbre que cada que el suceso se presenta, la avenida de Los Insurgentes se llene de azules, por la vigilancia extrema que se da en estos partidos. Como cada domingo, las familias se arriesgan a acudir a uno de los estadios con peor reputación en tema de seguridad.
Porque como cada domingo los jóvenes y no tan jóvenes que forman las porras universitarias llegan agrediendo a todos, insultando a todos entre cánticos desafiantes contra la policía y contra el rival.
Como cada domingo, los azules, los oficiales permanecen estóicos mientras son insultados.
Como cada domingo los tambores resuenan, como cada domingo hay esperanza de que esta vez el Universidad Nacional salga de la oscuridad vivida.
Como cada domingo, siempre que no jueguen contra Chivas o América son mayoría y en esta ocasión, el rival, los Dorados no se reflejan en la cabecera.
Como cada domingo, Pumas ruge en el intento por trascender.
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