Houston.— Señoras y señores, con ustedes, la dinastía más grande de la NFL y el quarterback más ganador. En el primer Super Bowl en la historia que se va a tiempos extras, los Patriots de Nueva Inglaterra consiguieron su quinto campeonato  de la NFL al remontar una desventaja de 25 puntos y doblegar  34-28 a los Falcons de Atlanta.

La organización de “Pats” es un museo viviente. Un equipo que creyó en ellos cuando el trofeo Vince Lombardi prácticamente estaba grabado con el nombre de los Falcons como campeón.

Auténticos Patriotas que defendieron a muerte lo que es suyo y arrebataron el triunfo a los Falcons cuando estaban desangrados y a punto de sufrir su  quinto revés en  esta instancia.

Tom Brady despejó dudas en la ciudad espacial. Es el mejor quarterback de todos los tiempos. En su vitrina personal hay cinco títulos y cuatro nombramientos de Jugador Más Valioso. Terminó la noche con  466 yardas, dos pases de anotación para establecer su mejor marca en Super Bowl. Pero sobre todo, Brady terminó por demostrar que el Salón de la Fama es un recinto en el cual va estar en la cima.

Y lo mejor para él es que fue en una temporada en la que fue acosado y reprimido por el tema “Desflategate”, que le costó perderse los cuatro primeros partidos del año. Brady fue aplaudido por la mayoría de los 70 mil 807 aficionados que estuvieron en el NRG Stadium para el  Super Bowl LI. El quarterback fue reconocido por el comisionado Roger Goodell que lo sentenció en una auténtica cacería de brujas.

Abajo por 28-3 al final del tercer periodo, Brady se encargó de borrar todo festejo que ya estaba planeado en Atlanta y los alrededores de Georgia. Los 25 puntos abajo parece que fueron como tomar agua para Nueva Inglaterra que de a tragos se empezó acercar en la pizarra y finalmente pudo mandar a tiempos extra.

Nunca antes en la historia del Super Bowl se había remontado una diferencia mayor a 10 puntos, ni tampoco se había definido antes en tiempo extra un Super Bowl. Nunca antes había existido un equipo con las agallas de los Patrios y la concentración que sólo su entrenador Bill Belichick logra inyectar.

Brady limpió su único pecado en el encuentro. Una intercepción de 82 yardas que el cornerback Robert Alford se encargó de devolver a las diagonales. Fue la primera ocasión que el futuro Salón de la Fama sufre un “pick-six”.

Para Belichick se trató de su séptimo triunfo en un Super Bowl, quinto como entrenador en jefe luego de obtener dos anillos como coordinador defensivo de Giants de Nueva York. Además, se trata de la segunda ocasión en que Belichick derrotó a su contraparte en el partido grande. En el Super Bowl XLIX, Patriots derrotó a Seahawks, que contaba entonces con Dan Quinn, actual entrenador en jefe de Atlanta, como coordinador defensivo.

La ofensiva más potente de la NFL, simplemente no terminó la obra. Sólo siete puntos en la segunda mitad para Falcons. El quarterback Matt Ryan se convirtió en el quinto en ser nombrado MVP de la temporada y perder el Super Bowl. Houston, tenemos campeón. Houston son leyenda.

hgm

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