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Luego que a mediados de abril un hombre se desnudara y cruzara nadando la Fontana de Trevi, de Roma, ante la mirada de cientos de turistas, la policía municipal teme la reproducción de más casos al buscar imitar los desnudos, lo cual podría dañar la fuente barroca, una de las más emblemáticas de la ciudad.
ABC informó que en las últimas semanas han sucedido casos que han encendido el miedo de que el sitio emblemático de Roma se convierta en una piscina.
El diario español recordó que el último caso de vandalismo sucedió cuando una turista alemana de 60 años se quitó los zapatos y se metió al agua, como si fuese Anita Ekberg en La Dolce Vita, de Federico Fellini que inmortalizó la Fontana de Trevi y la ciudad eterna. La mujer pagó una multa de 450 euros.
El hombre que cruzó nadando en estilo de rana la fuente aseguró llamarse Manolo y ser de nacionalidad española. Al salir fue detenido por un agente municipal; trató escapar hiriendo levemente a uno de los guardias, pero no logró huir.
Los italianos están molestos por los agravios a sus espacios públicos, pues estos mismos casos han sucedido en fuentes como la de la Plaza de España o los Cuatro Ríos en la Plaza Navona.
Es por ello es que el Ayuntamiento estudia medidas para proteger los monumentos delicados de la localidad, entre ellos principalmente la Fontana de Trevi.
"Es necesario poner un filtro a la invasión", aseguró Eike Schmidt, director de los Uffizi de Florencia, quien apoya a Dario Franceschini, ministro de Bienes Culturales, en su iniciativa por aumentar la vigilancia y limitar el acceso a los monumentos.
nrv
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