El oboísta panameño Kevin Tiboche, integrante de la Orquesta Filarmónica de la Ciudad de México (OFCM), está prácticamente recuperado de las lesiones que le provocó la explosión de una lámpara en la Sala Silvestre Revueltas durante un ensayo.

No hay resentimientos, pero sí desconfianza porque hasta ayer no tenía certezas sobre qué es lo que sucederá con el recinto y porque la orquesta ensaya en el lobby; además, la temporada se realiza de manera itinerante. “Es increíble que estemos en el lobby, somos la burla del ambiente musical”, dice en entrevista con EL UNIVERSAL.

Fueron cuatro meses de recuperación, tiempo en el que tuvo que cancelar contratos como solista y como maestro, y aunque su salario como oboísto de la orquesta se mantuvo, su economía se vio afectada.

“Mis compañeros me ayudaron, tuve muchas muestras de solidaridad, la orquesta se encargó de que me atendieran los mejores doctores, me siento tranquilo, pero sí fueron meses muy difíciles, pensé que mi carrera estaba acabada”, cuenta.

Tiboche, reconocido como uno de los mejores oboístas de su generación, integrante también de la Orquesta Sinfónica de Minería, que agrupa a los mejores atrilistas del país, regresó a ensayar a finales de mayo por recomendación de médica, aunque había prometido no regresar a la Silvestre Revueltas como protesta por lo ocurrido.

“Es desconcertante ver que no ha habido avances notables en todo este tiempo, me hacen pensar que no les importamos. Sé que había dicho que no volvería a la Sala, pero esta es mi orquesta, extrañaba la música, estuve durante cuatro meses sin hacer nada, necesito estar aquí. Aunque me entristece mucho la situación, la escuela (del Centro Cultural Ollin Yoliztli) es un desastre, no sabemos qué va a pasar”, explica el músico.

Los ensayos, dice, los ha empezado con calma y con la solidaridad de sus colegas. Por ahora no interpreta el programa completo de un concierto, pero confía en que pronto los médicos lo darán de alta debido a su notable evolución. “Le dije a mi médico que aún no aguanto todo el concierto por el peso del instrumento, pero los dolores ya se fueron, mi problema es que todavía no puedo estirar completamente el tendón. El pronóstico médico es que sí me voy a recuperar al 100%”.

¿Cuáles son sus planes?, se le pregunta. “Soy solista y doy clases en México y en el extranjero, he perdido dinero en este tiempo porque mis mayores entradas no provienen de la orquesta, necesito estar de vuelta. Me siento como un niño que va empezando, que apenas está acostumbrando a su mano. Lo que debo hacer ahora es retomar mis proyectos. La gente me pregunta si puedo regresar y les digo que sí, están buscándome para trabajar y eso me tiene tranquilo, mi compromiso es no bajar de nivel, sino ser mejor músico que antes del accidente”, responde el oboísta que ha tomado terapias de rehabilitación diariamente.

Desde septiembre pasado, EL UNIVERSAL documentó que el Centro Cultural Ollin Yoliztli, así como la Sala Silvestre Revueltas presentaban serios problemas por falta de mantenimiento. El accidente de Tiboche, ocurrido el 13 de febrero, detonó una serie de acciones encaminadas a la rehabilitación del inmueble, mismas que iniciaron en mayo pasado.

Sin embargo, ante la gravedad, la propia Secretaría de Cultura ha manifestado que analiza la posibilidad de buscar una nueva sede para las escuelas y para la Orquesta.

Mientras eso ocurre, los músicos han asegurado que no volverán al recinto hasta que no haya garantías de seguridad para ellos y para el público.

“Soy de los que cree que Dios no te pone más retos de los que no puedas aguantar. Todo esto me ha ayudado a replantearme mi vida, en México he conseguido logros que jamás planeé, si bien no tengo planes de irme sí creo que no he llegado al punto que deseo. Insisto, estoy de buen ánimo, pero me deprime ver las condiciones en las que nos tienen trabajando, les parece tan insignificante tenernos en el lobby cuando es realmente grave”, refiere.

“No tengo quejas de la parte administrativa, se han ocupado de mí al 100%, pero no puedo ignorar todo lo demás”, añade.

El instrumento del intérprete también se dañó durante el accidente y aunque está siendo reparado en la Ollin Yoliztli por el maestro Jesús León, fue la Orquesta Sinfónica de Minería la que ofreció adquirir un nuevo oboe.

“En este momento prefiero no emitir comentarios sobre la cuestión artística, lo que es importante es que tengamos certezas de que lo que vayan a hacer no sea un parche que no resuelva las cosas que son verdaderamente graves, además de hablar sobre temas como la jubilación y las plazas”, dice.

El accidente de Tiboche no fue el primero, en 2014 sucedieron cuatro accidentes más en la sede de la Orquesta, incluso uno ocurrió en el intermedio de un concierto con público cuando se cayó una de las lámparas en la zona de los chelistas. Estos percances para los miembros de la Orquesta eran “urgentes llamados de atención”.

Sobre la posibilidad de cambiar de sede, Tiboche refiere: “Será muy difícil tomar esa decisión porque la zona nos importa, pero para mí sería mejor un nuevo edificio. Nos tienen que informar qué pasará. La pregunta clave que nos tienen que responder es qué pasará en septiembre, cuando inicie la nueva temporada. Otra sede no se construye en tres meses, ¿entonces?”.

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