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yanet.aguilar@eluniversal.com.mx
La vida de México gira en torno a las redes sociales y sus intercambios mediante la comunicación digital; el impacto que esas tecnologías ha tenido y tiene entre los ciudadanos es el área de análisis por el que se gestó el libro Redes sociodigitales en México, coordinado por Rosalía Winocur Iparraguirre y José Alberto Sánchez Martínez, una obra simbólica por el tema y porque se trata del título 50 de la colección Biblioteca Mexicana.
El libro, que incluye textos de Raúl Trejo Delarbre, María Elena Meneses Rocha, César Augusto Rodríguez Cano, Carmen Gómez Mont, Gabriel Pérez Salazar, Francisco Gervasi y de los propios coordinadores, alienta la reflexión del historiador Enrique Florescano, quien asegura que si algo caracteriza a la colección que él creó hace más de 20 años y que hasta ahora coordina, es que son libros de interés general para la población, que abordan temas atractivos, muy bien escritos y que están pensados para un lectorado amplio.
“No son libros especializados, no son libros para académicos; son libros para el público medio y también son libros para los jóvenes, muchos de ellos se han convertido en libros de texto en muchas universidades del interior del país, porque tratan temas de interés para el público y están muy redondeados, fueron pensados desde la variedad de ángulos que tiene un tema. A veces son cinco o hasta 10 autores los que tratan con distinto enfoque ese tema”, señala el historiador en entrevista.
En números, la Biblioteca Mexicana ha congregado el trabajo de 500 autores y expertos, más de 600 artículos y 50 títulos que suman más de 100 mil ejemplares publicados. Florescano dice que esos números dan cuenta de que los libros se venden, tienen un interés para el público y que la colección goza de una recepción muy buena.
Sin embargo, el comienzo no fue fácil porque nadie creía en la propuesta. “‘¿Cómo que vas a hacer una Biblioteca Mexicana?’, me decían porque no pensaban que fuera un conjunto de libros de una biblioteca básica con los problemas de actualidad y que diera cuenta de los problemas principales del desarrollo histórico de México. Pero lo logramos buscando temas de interés y a autores calificados”, señala Enrique Florescano.
El director general de Proyectos Históricos de la Dirección General de Publicaciones de la Secretaría de Cultura, donde también coordina la colección Historia ilustrada de México y la serie El patrimonio histórico y cultural de México (1810-2010), indica que al final ha logrado una colección de muy buenos autores con un carácter científico y riguroso pero con lenguaje accesible para cualquier lector.
“La Biblioteca Mexicana puede tener larga vida; yo todavía no he pensado en abandonarla, por necesidad tengo que seguir trabajando y por vocación yo no me voy a retirar y si me retiran voy a seguir buscando por otro medio para seguir haciendo esto: Para mí es una obligación estar presentándole al lector nuevas opciones de calidad e interés, a parte de los libros personales que yo hago”, concluye Florescano.
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