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Libro rememora huelga de la Universidad Nacional

Solares y De la Fuente publican sus conversaciones sobre el cierre más largo de la UNAM
Ignacio Solares (en la imagen) y el ex rector Juan Ramón de la Fuente reflexionan sobre la huelga en el libro La Universidad rediviva (ALEJANDRA LEYVA. EL UNIVERSAL)
19/12/2015
00:17
Yanet Aguilar Sosa
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El 25 de enero de 2000 fue un día crucial para la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). El entonces rector, Juan Ramón de la Fuente, entregaba al Consejo General de Huelga (CGH) una copia del plebiscito en el que más de 180 mil universitarios —90% del total en esa época— se manifestaban a favor de levantar el paro que tenía cerrada a la universidad desde el 20 de abril del año anterior.

A casi 16 años, Ignacio Solares detonó la memoria de De la Fuente a través de una reveladora conversación en torno a la huelga estudiantil más larga —cerca de 10 meses— y politizada de la de la UNAM.

Estos diálogos que han sido publicados en el libro La Universidad rediviva (Taurus, 2015) se propusieron como una reflexión a la distancia, señala Solares. “Revivir ese día que fue tan complejo y determinante pensando en ese momento en el futuro. En lo que podía ser en aquel momento la salida o el callejón sin salida”.

Solares, quien entonces era coordinador de Difusión Cultural de la UNAM y antes había sido director de Literatura, reactiva su memoria y la de Juan Ramón de la Fuente.

Ignacio Solares responde a la pregunta de si el tiempo ayudó para mirar con la distancia el conflicto universitario. “Dicen que la distancia es el olvido, pero a veces no concibe uno esa razón porque al revivirlo nos volvimos otra vez a meter en el asunto, por eso el título de la Universidad rediviva, porque no se trataba de ponerle resucitada o revivida, porque no estaba muerta; fue un rescate. La universidad rescatada es un poco lo que quisimos decir con rediviva. Fue un privilegio ver cómo se rescataba la UNAM y cómo conseguía no sólo volver a ocupar el lugar que tenía sino rebasarlo”.

En el prólogo, escrito por Solares, está el relato de esos hechos que para él, para Juan Ramón y para la comunidad fueron muy importantes y significativos en el momento clave. “Un momento fundamental que fue cuando se llevó el plebiscito para entregárselo al CGH y que fue rechazado y que fue donde nosotros vimos que no tenía solución. Fue un parteaguas”.

Tras ese planteamiento de ellos comienzan los diálogos que demuestran que desde entonces y ahora, el ex rector Juan Ramón de la Fuente tiene presentes los mismos temas que le preocupan sobre la educación que, dice, debe ser pública, laica y gratuita.

“Fue tan importante para nosotros aquel suceso, tan dramático, tan difícil, tan convulso, que nos cambió la vida. Era como estar en el ojo de un huracán, fueron casi nueve meses de verdaderamente no saber qué iba a pasar con la UNAM, es como un ser querido que está en peligro inminente y de repente te das cuenta hasta dónde es posible salvarlo, y es un ser querido porque, como dijo Juan Ramón al recibir el Doctorado Honoris Causa de la Universidad de Guadalajara, ‘no hay mejor estancia para nosotros mientras estemos en este planeta que estar en la UNAM’”, afirma Solares.

Dice que fue muy difícil y a la vez un privilegio estar cerca de De la Fuente en ese conflicto, estuvo en los diálogos de Minería y fue testigo de la violencia que había porque “como dice Juan Ramón, se convirtió en un problema político, de lo que pudo haber sido un justo reclamo universitario”.

“Ese reclamo estudiantil se convirtió en un problema político y entonces desde hace algún tiempo, desde que Juan Ramón salió, le propuse que intentáramos hacer una reconstrucción, pero se fue posponiendo por la ocupación de él, hasta que hace poco finalmente pudimos concretar los encuentros que grabé”, dice Solares.

Aun cuando la UNAM ha vivido momentos complicados, Solares dice que este fue de los más graves porque la UNAM no deja de ser el pulso de la nación. “Está en el centro de la problemática nacional siendo una universidad de las dimensiones y de la importancia que tiene; es muy atractivo para los grupos políticos meterse allí a lo largo de toda su historia.”

Solares reconoce que el carácter de pública, plural y universal de la UNAM generó esta discusión que luego se politizó. “Influye muchísimo que es pública, está a los cuatro vientos; y es autónoma, o sea que se rasca con sus propias uñas, pero a la vez es muy vulnerable, como todo lo que intenta ser abierto, democrático”.

Juan Ramón de la Fuente señala en el diálogo: “La UNAM debe seguir siendo una universidad popular, de masas; el debate sigue siendo cómo lograr que una universidad de masas, que no va a renunciar a ello porque tiene un profundo arraigo popular, pueda mejorar su calidad”.

Al hablar de las presiones que De la Fuente tuvo que enfrentar, asegura en el libro: “No pretendimos ser totalitarios en nuestra concepción de educación ni estábamos buscando unanimidad”, pero dice que las mayores diferencias fueron con el gobierno que se oponía a toda forma de gratuidad.

“El mantener el proyecto de Universidad pública, gratuita y de masas generó 'tensiones' con el gobierno de Fox porque entre la administración universitaria y la federal existían al principio diferencias conceptuales, de fondo. Sin embargo, la universidad nunca las personalizó”, pero luego devino una relación respetuosa, añade.

Ignacio Solares dice que De la Fuente tenía las cualidades para resolver ese conflicto pero no era asunto de una varita mágica, era un problema en el que había que meterse. “La angustia era que nuestra universidad estaba perdiendo su identidad, la sentíamos desmoronarse y quienes estábamos adentro nada más oíamos caer las piedras. Fueron meses muy difíciles”ero aunque no era un mago, De la Fuente tenía credibilidad. Lo dijo siempre Carlos Fuentes en una cita que incluye el libro: “La respetabilidad de un rector de universidad es primordial. En México la perdimos, ¿sabes quién la restauró? Juan Ramón de la Fuente”.

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