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La Feria del Libro de Fráncfort, la más grande del mundo en el sector, abrió hoy sus puertas con Indonesia como invitado de honor y con Latinoamérica como presencia pujante.
Sobre el gran escaparate del sector editorial pesan los temas habituales en los últimos años, como el reto de la digitalización, mientras llama la atención la buena evolución del mercado del libro en Latinoamérica.
"Latinoamérica sigue siendo uno de los mercados editoriales más atractivos", apuntó en un artículo publicado en la revista diaria de la muestra la responsable de Europa del Sur y Latinoamérica, Marifé Boix.
Además de las exposiciones colectivas de los países más importantes de la región en el mercado del libro y de los stands de los grandes grupos, este año han venido por invitación especial pequeños editores independientes como El Cuervo, de Bolivia, Tablas-Alarcos, de Cuba, o Índole Editores, de El Salvador.
Indonesia ha llevado a Fráncfort una presentación polifacética en la que muestra tanto su literatura -sobre todo su lírica, que se nutre de una rica tradición oral- como otros aspectos de su cultura como la danza o la culinaria.
De hecho, lo primero que encuentra el visitante al entrar al pabellón indonesio es una mesa llena de libros de cocina y, no lejos de ahí, una colección de hierbas y especies utilizadas en la cocina local.
De pronto suena una música y en un escenario, en el que también habrá lecturas o debates, se desarrolla un espectáculo de danza ante el cual muchos de los asistentes dejan de lado los libros que estaban mirando -que van desde cuentos para niños a historias del cine indonesio- para concentrarse en el baile.
Curiosamente, los libros de cocina, según la responsable de una sección de la feria dedicada al tema, Katja Böhne, han resistido el embate de la digitalización.
"No se puede revisar una receta en internet cuando uno está cocinando y tienen las manos untadas de grasa", explicó Böhne.
La "Gourmet Gallery", la sección de la feria dedicada a libros de cocina, es una de las que más ha crecido este año.
En todo caso, los panoramas apocalípticos que se pintaban hace algunos años -en los que el libro digital iba a terminar siendo la muerte del libro impreso- parecen ser cosa del pasado.
En EEUU la cuota de mercado del libro digital se ha estancado en los últimos años en torno al 20 por ciento. En Alemania, el mercado más grande de Europa, está en torno al 5 por ciento.
Sin embargo, hay libreros en Alemania, como la directora de la cadena de librerías Hugendubel, Nina Hugendubel, que esperan que el libro digital llegue a tener una cuota de mercado del 15 por ciento en Europa.
En los últimos dos años, sin embargo, la facturación de las librerías tradicionales ha crecido más que la facturación del libro electrónico e incluso que las compras de libros impresos por internet.
Todos esos datos tienen su parte negativa y es que el número de lectores en Europa, independientemente del formato que utilicen para leer, crece más lentamente que el número de autores que aprovechan las posibilidades que se han abierto de publicar sin necesariamente tener el respaldo de una editorial.
En general, este año la facturación del sector ha tendido a la baja lo que, sin embargo, según el presidente de la Asociación de Libreros Alemanes, Heinriche Riethmüller, no debe ser motivo de preocupación.
"Con frecuencia la facturación la disparan títulos de éxito extraordinario como la serie de Harry Potter o Cincuenta sombras de Grey, Este año no hemos tenido ese tipo de títulos", dijo Riethmüller.
Algo distinto este año es sin duda la crisis de los refugiados. Por una parte, la crisis es tema de algunos de los múltiples debates que se realizarán en la feria hasta el domingo. Por otro lado, la dirección de la feria ha organizado varias acciones para acercar a los refugiados al mundo del libro.
sc
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