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Poniatowska: “Las mujeres son las grandes olvidadas”

26/09/2015
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01:25
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Yanet Aguilar Sosa
Para escribir su novela, la narradora entrevistó también a los hijos, nietos y amigos de Lupe Marín (ALEJANDRA LEYVA. EL UNIVERSAL)

Poniatowska: “Las mujeres son las grandes olvidadas”

26/09/2015
01:25
Yanet Aguilar Sosa
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La escritora habla del libro Dos veces única, basado en una entrevista que le hizo a Lupe Marín

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Lupe Marín sedujo a Elena Poniatowska hace casi 40 años, cuando en 1976 la “princesa polaca” entrevistó a esa “diosa prehispánica” de ojos de “sulfato de cobre”. Allí se tejió un lazo entre la periodista y la que fuera esposa de Diego Rivera; allí Elena supo que estaba ante una mujer brava, de gran belleza, pero sobre todo “muy echada pa delante”.

“Lupe Marín es la antítesis de la abnegada mujercita mexicana. Es muy fuerte, es una especie de diosa prehispánica terrible, con unos ojos que tienen que ver con el petróleo porque son de sulfato de cobre, una mujer muy bella, alta, a diferencia de las mexicanas que en general somos chaparritas; una mujer con mucha voluntad y que, según sus hijas —sobre todo Lupe Rivera, que aún vive y que leyó la novela antes de que se publicara, así como la leyeron algunos nietos— fue mala madre y en México no ser buena madre es aterrador, te comes a tus hijos”, dice Elena Poniatowska.

La periodista y narradora que acaba de publicar Dos veces única (Seix Barral), una novela inspirada en Lupe Marín, dice que al final esa mujer brava fue una extraordinaria abuela, que de joven fue una gran costurera y todo mundo también le quería hacer ropa y le pedían que fuera su modelo.

“Era la modelo perfecta, la musa perfecta, además muy atrevida, partía plaza, absolutamente segura de sí misma, no tenía jamás una sola duda, así que era muy echada pa delante, a diferencia de muchas mujeres. Si hacemos la lista en México de las mujeres echadas pa adelante, no son muchas, claro que le tocó Frida Kahlo, una mujer de mucho carácter, pero ella la criticaba, decía que era mariguana, no la quería, aunque todo el tiempo estuvo en la casa azul, le seguía haciendo muchas cosas de comer a Diego Rivera”, señala Poniatowska.

Dice que Lupe Marín era una fiera y tal como decía Diego, era “una prieta mula”; porque era una mujer muy alta, morena y guapa. “Se agarraba todo el pelo para atrás, tenía pelo chino y se peinó igual toda la vida; cuando fue a París causó sensación, en la calle se detenían, volteaban todos a verla y ella adoró París y Roma, por el caso que le hacían”.

Entre que ofrece café y galletas, o le responde a Martina que está muy bien, que no quiere agua, Poniatowska recuerda que la entrevista que le hizo a Lupe Marín fue fundamental para que se decidiera a escribir de ella.

“Todo se lo debo al periodismo, lo digo siempre. Cuando la entrevisté me cayó muy bien porque me pareció muy valiente y muy atractiva, fue muy cariñosa conmigo; se hace un lazo muy apasionado entre dos gentes y entonces hace tiempo encontré las entrevistas, nada más se publicaron fragmentos, y esa fue la base de Dos veces única”, dijo la narradora quien además entrevistó a hijos, nietos y amigos de Marín.

Elena ha dedicado mucho de su escritura a las mujeres, ha hecho novelas de Tina Modotti y Leonora Carrington, ha escrito de Angelina Beloff y Frida Kahlo. “Siento que las mujeres son las grandes olvidadas, que nunca se habla de las mujeres, nunca se les da su lugar; es importante rescatar mujeres a través de novelas, claro, lo más exacto posible a sus vidas, pero hay mucho inventado, porque lo que yo no sé en el aire lo compongo”.

Acepta que hay otras mujeres que le interesan, pero como se ha dedicado últimamente a hacer demasiado periodismo y entrevistas, ahora ha pensado en hacer una novela más íntima, más apegada a su realidad. “Yo nunca he escrito sobre mí, siempre he escrito sobre otros o sobre acontecimientos tan espantosos como La noche de Tlatelolco, ahora he escrito mucho sobre Ayotzinapa, sobre los acontecimientos y las tragedias de México, el libro sobre el terremoto”.

“La Poni”, como le dicen amigos, tiene muchas historias por contar, muchas surgidas del periodismo, pues nunca ha tenido la necesidad de esperar la inspiración. El periodismo le ha dado el rigor y las historias.

“Tú tienes detrás a tu jefe de información, a tu jefe de redacción que te dice: ‘Córrele, apúrale, eres la última o entregas porque entregas’; además aprendes a escribir. Yo aprendí a escribir en un periódico en el que se escuchaba el ruido de todas las máquinas de escribir Remington de la época, y luego venían periodistas, sobre todo cuando eres joven y medio guapita, que todo el tiempo te invitaban y te echaban los perros y te decían cosas, todo eso te ayuda y dices ‘bueno, qué voy a esperar la gran mesa de trabajo y el gran escritorio o que se aparezca la inspiración’, pues no. Entonces vuelven tus aspiraciones modestas”.

Hay muchas cosas que le gustaría contar, porque también sabe que ser periodista es una forma de ninguneo, “de no creerte y de apoyarte en lo que dicen los demás: ‘Octavio Paz dice’, ‘Carlos Fuentes dice’, pero tú también tienes algo qué decir y tienes tu propia opinión y nunca te sientes autorizado para decirlo”.

Y pese a la situación actual, Poniatowska sigue creyendo en México. “Claro que sí, yo amo a mi país, lo amo como una mamá ama a su hijo, aunque tengas que ir a jalarle los pies”.

A su casa llegan muchos jóvenes buscando su consejo, pero ella dice que son ellos quienes la aconsejan; cree en la juventud y la celebra, por eso lo ocurrido a los 43 normalistas de Ayotzinapa le parece inaudito; pero también por eso ha dedicado Dos veces única a Cristóbal Hagerman Haro “Mi maestro”. Ese velerista adolescente que representará a México en el Mundial de Cagliari, Italia, que se realizará del 20 de octubre al 1 de noviembre, es su maestro y su nieto, el hijo de su querida Paula.

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