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En sus últimos tres días, la exposición Otto Dix. Violencia y pasión, conformada por 160 obras que reflejan la postura del artista alemán frente a las situaciones de su época, se despidió del Museo Nacional de Arte (Munal), con la visita de 12 mil personas.
De acuerdo con el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), la muestra retrospectiva, bajo la curaduría del especialista Ulrike Lorenz, recibió a más de 90 mil visitantes durante toda su estadía en el recinto.
Integrada al Año Dual Alemania-México 2016, Otto Dix. Violencia y pasión retrata los horrores de la guerra, la inequidad social y la violencia, temas que impulsaron al pintor para representar la realidad inmediata, la naturaleza salvaje del ser humano.
El artista del expresionismo alemán fue uno de los más oscuros y censurados de su generación, incluso los nazis destruyeron parte de su obra que mostraba crímenes pasionales y suicidios, acciones que cuestionan los valores de una sociedad en decadencia.
Dix fue testigo de la brutalidad que se vivió en las trincheras durante la Primera Guerra Mundial. El creador se alistó en 1914 y esta decisión quedó plasmada en los grabados que realizó tiempo después.
El expresionismo, el realismo, el dadaísmo y la nueva objetividad fueron algunas de las corrientes artísticas por las que Otto Dix transitó para lograr hacer pinturas que estaban repletas de vida y muerte.
Las acusaciones que recibió del gobierno paradójicamente le generaron mayor expectativa y posteriormente lo llevaron al éxito. Hasta su deceso en 1969, Dix utilizó metáforas sociales, políticas y culturales que prevalecen en su legado.
El Munal editó el catálogo de la exposición que reúne las obras más emblemáticas del artista, junto a los artículos escritos por Ulrike Lorenz.
nrv
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