ana.pinon@eluniversal.com.mx

El artista y diseñador mexicano nacido en Italia, Pedro Friedeberg, cumplió 80 años de vida el pasado 11 de enero, pero, dice, que se siente “como de 50 años”, es, incluso, más joven que el Euclides el perro su más reciente escultura, que la casa TANE, que cuenta con la Colección de Arte Objeto más relevante de obras realizadas en plata por artistas emblemáticos de México y el mundo como Luis Barrag án y Leonora Carrington, entre otros, presentará en Zona Maco, la feria más importante de arte en Latinoamérica, a realizarse del 3 al 7 de febrero, en el Centro Banamex de la Ciudad de México.

“¿Me veo joven? Qué bueno. Fumo varios cigarros diarios, tomo una botella de mezcal y una de tequila y así. No hay que seguir las recetas de los médicos, detesto a los médicos, los matasanos. La creación ayuda mucho a tener por la mañana un programa de qué hacer. Tener algo que te apasione, que te obsesione para hacer algo todos los días ayuda a que no estés tirado en la cama tristeando, ni a decir si a ver si te mueres dentro de cinco minutos. Muchos artistas han durado muchísimo, como el maestro Álvarez Bravo duró 100 años, Leonora Carrington duró 96, Tiziano 98. Yo todavía no me quiero ir, estoy fascinado aunque el mundo está horrible, ya no sabe uno a dónde irse de vacaciones, pero lo que me horroriza más es el aburrimiento”.

Friedeberg agrega: “Mi día empieza muy temprano por la mañana, empiezo a hacer cuadritos, esculturitas, cuadrotes, me fumo dos o tres cigarros. Cada día es distinto, pero cada día empieza más o menos igual. Puedo pasar mucho en la lectura o en el dibujo, todo depende del humor”.

El galerista Nino Bauti de TANE explica que desde 1974 la casa comisiona esculturas en pequeño formato y de serie limitada, a grandes exponentes del arte. Este año eligieron a Pedro Friedeberg porque representa “el último eslabón del surrealismo mexicano”.

“Su obra será nuestra estrella. El maestro está teniendo un gran resurgimiento porque es un artista que siempre ha sido muy visionario, su obra conecta muy bien con la gente, no hace falta ser un erudito en arte para perderte en una de sus perspectivas, de sus cuadros con mundos imaginarios, así que nos pareció idóneo el momento pero nos hemos ido más hacia su lado más geométrico, por eso Euclides el perro y por eso también vamos a presentar una colección de arte utilitario llamada Cocodrópolis, basada en uno de sus juguetes populares, un cocodrilo”, dice Bauti.

Sobre ser “el último gran surrealista”, Friedeberg apunta: “No me lo creo. El surrealismo acabó con Salvador Dalí hace 80 años, luego quedaron unas momias como Leonora Carrington, aunque casi ya no pintaba y no se consideraba surrealista. Es muy difícil describirme, pero sería un artista ecléctico, me invento lo mío a base de otras inspiraciones. Hoy la moda es la fealdad, el tremendismo, todo tiene que ser de miedo o de terror, de dificultad, pero no sólo en la pintura, esta moda está en todos lados, ya ni me dan ganas de ir al cine, todo es muy deprimente. Yo sigo creyendo en la belleza, me gustan las cosas alegres, frívolas, juguetonas”.

Sobre Euclides el perro, Friedeberg sostiene que tiene tres puntos de partida. “Es un perro de arte popular, me parece que de Michoacán; una forma geométrica euclidiana, es decir, del geómetra griego Euclides del siglo III a.C, y las cosas distintas que yo hago para mis esculturas. Así hice mi obra de arte en madera y TANE la hizo en plata, quedó mucho mejor”.

El galerista explica que al hacer la réplica en plata, Friedeberg trabajó con los orfebres y en el proceso hubo algunas modificaciones. “Es casi exacta porque en madera el perro tenía los pies más grandes, se redujo su tamaño y se elevó la altura, todo bajo la supervisión del maestro”.

Al respecto, Friedeberg sostiene: “La madera y la plata son dos materiales muy distintos, pero creo que la plata es mucho más elegante, inmortal, perpetua, seguramente en plata durará 500 años y en madera, con este clima, cuando mucho medio siglo”.

Finalmente, sobre Maco el artista sostuvo que es asiduo visitante pero sólo le gusta el 17.3% del arte en exhibición: “Por lo general hay cosas ya vistas, aburridas, pretenciosas, pero de repente puede uno ver cosas, el año pasado vi un esqueleto hecho con cristales verdes y se me quedó muy grabada, era muy fina, bien trabajada e impresionante, como debe de ser el arte. Los artistas se repiten por pereza o por sed de fama, dinero y no sé qué más. Los artistas ya no son genuinos como antes. El arte está en el pos pos pos manerismo del arte moderno, ni los galeristas saben lo que están haciendo”, concluye Friedeberg.

Google News

Noticias según tus intereses

[Publicidad]