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La col de Bruselas y el brócoli: anticancerígenos

14/10/2016
00:28
Leonardo Huerta Mendoza
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Un compuesto que se origina durante la digestión a partir de sustancias que contienen estas plantas actúa de manera preventiva contra 12 tipos de cáncer

Hace más de 10 años, José Guillermo Penieres Carrillo y sus colaboradores de la Sección de Química Orgánica del Campo 1 de la Facultad de Estudios Superiores (FES) Cuautitlán comenzaron a estudiar las crucíferas, una familia de plantas entre las que se hallan la col de Bruselas, el brócoli, la col y la coliflor.

“Estas plantas contienen sustancias químicas y enzimáticas que, debido al pH ácido presente en el estómago de las personas, dan origen durante la digestión al diindolilmetano, un compuesto con propiedades anticancerígenas muy marcadas. Ahora trabajamos con este compuesto”, dice el investigador universitario, que recibió el Premio Nacional de Química “Andrés Manuel del Río” 2016, en el área de Docencia, que otorga la Sociedad Química de México.

El diindolilmetano actúa de manera preventiva contra 12 tipos de cáncer, incluidos el de mama, cérvico-uterino y de próstata, los tres más comunes en el mundo.

De hecho, se sabe que retrasa la aparición del cáncer y hace que su avance sea más lento en las personas que ya lo padecen; es más, en algunos estudios se ha visto que, junto con la quimio y/o la radioterapia, también contribuye a que pueda ser controlado o erradicado.

“En la literatura científica hay trabajos en los que se describe la actividad de la col de Bruselas, el brócoli, la col y la coliflor en el organismo humano. Y se siguen haciendo estudios sobre el diindolilmetano y obteniendo nuevas evidencias de su acción anticancerígena”, explica.

Mejor crudas

Los precursores del diindolilmetano son los glucosinolatos (el más importante de todos es la glucobrasicina). Estos precursores se descomponen durante la digestión de la col de Bruselas, el brócoli, la col y la coliflor, y en el proceso se origina el diindolilmetano, el cual entra en el torrente sanguíneo y da inicio a su actividad anticancerígena.

“Con el fin de aprovechar al máximo el contenido de glucobrasicina, estas plantas no deben ser sometidas a ningún proceso térmico que destruya sus propiedades. Por eso es importante consumirlas crudas, no cocidas ni al vapor”, indica Penieres Carrillo.

La col de Bruselas, el brócoli, la col y la coliflor son lábiles térmicamente, es decir, muy poco estables; por lo tanto, durante su cocción se detiene el proceso necesario para que se origine el diindolilmetano; es decir, pierden todo su valor.

Al respecto, el investigador de la Universidad Nacional comenta: “Cada vez que tengo la oportunidad de participar en foros académicos menciono lo anterior para que la gente sepa que la mejor manera de consumirlas es crudas”.

Ahora bien, para algunas personas el sabor de estas plantas crudas puede resultar muy fuerte o incluso desagradable. Pero hay soluciones; por ejemplo, se les puede agregar miel.

El mismo Penieres Carrillo toma todos los días, desde hace unos 10 años, un licuado, sólo con agua, de col de Bruselas o de brócoli, pues tiene la intención de no padecer cáncer. Y a las mujeres con antecedentes familiares de cáncer les recomienda consumir cotidianamente estas plantas.

“A partir de los trabajos de investigación que he consultado y de la información que no ha dejado de salir y publicarse, recomiendo su consumo con los ojos cerrados. Sin duda debería haber más información de los beneficios de estas plantas, en especial en las personas con antecedentes familiares de cáncer”, añade.

De acuerdo con estudios muy precisos y específicos, las plantas de la familia de las crucíferas con un mayor contenido de compuestos precursores del diindolilmetano son la col de Bruselas y el brócoli. La primera tiene tres veces más glucobrasicina que la segunda; en la col y la coliflor también hay, pero en menor cantidad.

Contra la leucemia

En su laboratorio de la Sección de Química Orgánica del Campo 1 de la FES Cuautitlán, Penieres Carrillo y sus colaboradores trabajan en la síntesis de derivados sintéticos del diindolilmetano.

El proceso de degradación de la glucobrasicina se logra a partir de que es irradiada con luz ultravioleta (infrarrojos, ultrasonido y/o microondas), con lo que se obtiene primero indol-3-carbinol y, finalmente, diindolinmetano.

“En noviembre del año pasado sintetizamos 10 nuevos derivados sintéticos de este compuesto y en breve tendremos cinco más. Con el doctor Tonatiuh Cruz, del Departamento de Ciencias Biológicas de la FES Cuautitlán, los hemos estado evaluando como antifúngicos”, informa el investigador de la UNAM.

Por otro lado, al evaluar la actividad anticancerígena de varios compuestos en la línea celular L5178y, de leucemia humana, la doctora Luvia Sánchez, de la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas del Instituto Politécnico Nacional (IPN), encontró que el diindolilmetano, precisamente, actúa contra la leucemia in vitro, inhibiendo las células cancerosas hasta en 93%.

“No ha detectado que tenga efectos adversos. El siguiente paso será su aplicación en ratas”.

Cabe resaltar que, aprovechando sus beneficios, muchas empresas venden cápsulas de diindolilmetano, lo cual constituye un fraude porque la solubilidad en agua de este compuesto es muy baja. Esto significa que si alguien se toma una cápsula de diindolilmetano, así como se la toma va a abandonar su organismo sin que sea aprovechada.

“Aunque la investigación de la doctora Sánchez todavía está en su etapa experimental, los resultados han sido positivos, muy consistentes, por lo que estamos seguros de que va por buen camino”, finaliza Penieres Carrillo.

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