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Al iniciar la década, en México se producían más de 820 mil unidades; esto gracias al dinamismo y la reestructuración económica que se logró al final de los 80. La producción de vehículos (automóviles, camionetas y camiones ligeros), ya se concentraba en cinco grandes empresas: Ford, Daimler-Chrysler, General Motors, Nissan y Volkswagen.
Por su localización, el país jugaba un papel primordial en la estrategia de globalización de dichas compañías, debido a que se posicionó como puente entre el mercado de Norteamérica y los de Centro y Sudamérica; además de las ventajas en mano de obra y acceso a insumos. Por eso, BMW, Honda y Renault también comenzaron a tener participación en el mercado.
Inversiones redituables.
En el primer semestre de los 90, el mayor peso en la producción lo representó la industria de autopartes, con niveles mayores al cincuenta por ciento, excepto en 1993, el resto se enfocó en la fabricación y ensamble de vehículos. A partir de 1995, la proporción se invirtió inclinándose hacia la industria terminal por las exportaciones.
En estas condiciones, BMW inició la instalación de la Planta de Lerma, que armó los Serie 3, 5 y 7; y en 1995 abrió las puertas de su primera agencia en Polanco. Además, GM comenzó operaciones regulares en la Planta de estampado de Ramos Arizpe, la de Ensamble de Silao y el Centro Regional de Ingeniería en Toluca; Nissan, en 1992, instaló la planta de tratamiento de agua residual en Aguascalientes A1, diseñada para emitir cero descargas al drenaje público y Volkswagen empezó la producción del Golf convertible y el Derby.
Hacia la segunda mitad de la década, Ford empezó el programa de exportación de camiones ligeros, producidos en Cuautitlán, e incursionó en el segmento de los sub-compactos con el Ford Fiesta. Por su parte, VW inició la producción del New Beetle y, en 1997, se sumó la marca Audi al mercado mexicano. GM inauguró la Planta de Estampado del Complejo Silao y se convirtió en la primera industria en el país en participar voluntariamente en un programa de auditorías con la SEMARNAP.
En general, de 1990 a 2000, el crecimiento medio del sector fue de 8.3 por ciento mayor al del ritmo de crecimiento productor; además la rama de vehículos automotores creció en promedio 10.9 por ciento anual y la de autopartes 5.9 por ciento. Se registraron dos caídas en la producción, una en 1993 y la otra en 1995, relacionadas con crisis económica y el aumento de las unidades importadas. No obstante, el sector se recuperó con el crecimiento de las exportaciones para hacer su entrada al siglo 21.
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