
El tío Arturo I alzó ambos brazos en señal de triunfo al acercarse al micrófono. El millar de personas abajo del templete, no aplaudía, no gritaba, no celebraba, pero tampoco vituperaba, quieta y silenciosa solo sostenía el respeto y la paz

El tío Arturo I alzó ambos brazos en señal de triunfo al acercarse al micrófono. El millar de personas abajo del templete, no aplaudía, no gritaba, no celebraba, pero tampoco vituperaba, quieta y silenciosa solo sostenía el respeto y la paz

Eran 30 mil las personitas que esperaban su mensaje final de campaña, y todos tenían la cara —y la sonrisita pícara— de la maestrita Delfina

Alfredo III logró en Huixquilucan lo imposible. Violar todas las reglas del uso de suelo: donde según la ley cabía un edificio, él dio permiso para tres


Los liberales económicos, que han vendido las entrañas de nuestra tierra, de manera incongruente han estatizado las partes eróticas de las hembras

Hoy, como lo hacemos desde hace 50 años, nos alarmamos por nuestra propia misoginia inconsciente, y al día siguiente nos ocupamos de otras cosas



