Jaime Rodríguez ha tenido mucha suerte de que los deslices le pasen en tiempo de posadas, quizá se le pueda atribuir a un exceso de piquete en el ponche o al Rivotril por la depresión decembrina

Un hombre que ha dedicado su vida a los chispazos del jolgorio es lógico y piensa que las tragedias podrían evitarse uno, con locales de cemento que resguarden una explosión, y dos, con un “sistema de riego” anti incendios que al detectar fuego, humo, temperatura u otros, lance chorros de agua