Reconociendo a Maduro, México valida entonces violaciones sistemáticas de derechos humanos, detenciones arbitrarias, juicios sumarios, alcahuetea al represor y desconoce a una Asamblea Nacional elegida democráticamente

Tlahuelilpan es una urdimbre de dramas, el de la pobreza, pero también una película del absurdo, un dibujo del kinder, del niño que berrea porque lo quiere todo sin hacer nada, del que se priva de coraje ante los padres, inútiles y alcahuetes, que terminan permitiendo todo

Andrés no vive en 1938, México no es ya tan inocente, el mundo, se quiera o no, le influye demasiado, el hartazgo camina demasiado rápido y se transforma en volatilidad, en lo voluble, en lo frívolo, por lo que 30 millones de votos no le bastan para ser el nuevo Tata, no en el siglo XXI