Muchas veces se pasa por alto el papel del jurista como “pacificador”. Y es que, paralelo a su construcción como ícono político, el Benemérito llevó a cabo una política intransigente frente a las disidencias.

Juan y Antonio Cachú fueron un par de fotógrafos ambulantes dedicados a realizar retratos por encargo y a plasmar escenas de la vida en el Bajío durante el conflicto armado entre 1912 y 1915.