Federico pertenecía a la generación herida por la llamada “guerra contra el narcotráfico”, que comenzó cuando él tenía cinco años

Pasó una vez. Fue el 22 de septiembre de 2010. Una camioneta negra, con varios Zetas a bordo, se acercó a un grupo de jóvenes que consumían cerveza, marihuana y cocaína en una esquina de Cancún. Los jóvenes eran miembros de una banda conocida como Los Sureños. Todos tenían algún tipo de antecedente penal.