Antonio murió hace unos días y no añadiré, por lo pronto, nada a su ausencia, ni tampoco crearé loas a su vehemencia y generosidad, a su inusitado amor hacia la literatura

No fui buen lector de Burroughs, pese a leer seis o siete libros de él en mi juventud. Me atraía su figura legendaria y sus vicios, aunque disfruté Queer y El almuerzo desnudo