¿Qué espera, presidente Enrique Peña Nieto, para poner fin al crimen contra millones de niños de Oaxaca, Michoacán, Guerrero y Chiapas que por el chantaje de la mafiosa CNTE son condenados a la miseria, desigualdad, atraso y pobreza?

Cuando Enrique Peña Nieto se pone filosófico y dice que la corrupción no es sólo un asunto “cultural” —como ya había afirmado— sino que también “es parte de la condición humana”