La irrupción del magnate en la contienda electoral por la presidencia de Estados Unidos, y su discurso antiinmigrante —para muchos un circo—, se ha convertido en una pesadilla política para su propio partido

Saben que el voto hispano es decisivo para llegar a la Casa Blanca. Hillary mantiene un viejo romance con ellos; Marco Rubio desairó el plan migratorio