Hasta el siglo XIX, los científicos estaban convencidos de que las sustancias orgánicas solo podían ser generadas por seres vivos gracias a una “fuerza vital”, de orígenes misteriosos. La creencia, conocida como la teoría vitalista, se vino al suelo con un experimento del químico alemán Friedrich Wöhler.

Unos 2 mil 500 cristianos siríacos aún viven en una región del sureste de Turquía, custodiando su idioma, el siríaco, y una historia legendaria, que afirma que Melchor, Gaspar y Baltasar no era los únicos Reyes Magos de Oriente.