Con velocidad inusitada comenzó la estrepitosa ruina del morenismo. La génesis del fracaso es la confirmación de su incongruencia: corrupción, ineficiencia, mafia del poder y lo peor, su aparente asociación con el crimen organizado.

Su torpeza y descomposición se desbordó en tan solo ocho años de gestión. Sí, el nepotismo guinda haría palidecer al mismísimo López Portillo; el latrocinio del huachicol y el sobrecosto de la obras hacen ver como meros juegos de infantes los tristes episodios de Peña Nieto y García Luna es un ‘niño de pecho’ ante la barbarie de los abrazos y no balazos del mesiánico Andrés Manuel; pero el destino los alcanzó y la guillotina de la ley vino desde fuera de nuestras fronteras.

Apenas el miércoles al medio día, el Departamento de Estado de la Unión Americana anunció la petición formal para extraditar al indefendible Gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, junto a este, también son requeridos el Senador Enrique Inzunza Cázarez, el Alcalde de Culiacán, la capital sinaloense, Juan de Dios Gámez Mendivil, Dámaso Castro Saavedra, Fiscal General Adjunto y otros seis, todos por sus presuntos nexos con el narcotráfico, debate que la opinión pública planteó desde sus campañas. Si bien no poseo pruebas de que colaboren con los malhechores, si existen sospechas de su cercanía con ellos.

No es un hecho aislado, es larga la lista de nombres del aparato estatal de los que son cuestionados por sus ligas con los amos del mal, entre ellos ejecutivos de algunas entidades, claramente, Baja California, Colima y Tamaulipas, además de protagonistas del gabinete presidencial. Pareciera que la voracidad por enriquecerse a cualquier costa quebrantó los principios éticos y de moralidad que presumían, al final, resultaron más nefastos que los priistas y los panistas.

Sin duda, vendrán semanas turbulentas, la separación provisional del cargo de Rocha Moya y de Gámez Mendivil, no alivian la tensión, la aviva. Sin inmunidad, se les deberá arrestar de inmediato para enfrentar el proceso de remisión internacional en el que se revelará la profunda podredumbre en la que se encuentra el sistema y su conducción que apuntan hacia Palenque. De no detenerlos se estará violando un tratado y de paso tentando al implacable vecino para que, al igual que Maduro, los extraigan, lo que daría al traste a la ya de por si minada relación bilateral.

Son tiempos sombríos para la República y su soberanía, como consecuencia de la pérdida de rumbo gubernamental, iniciado por las perversidades de López Obrador que penosamente rebasaron a la mandataria, empecinada en justificar lo injustificable, trabajo que, jornada tras jornada, realiza, desde la mañanera, denostando a las principales plumas del pensamiento público y protegiendo al grupo de depredadores de la democracia.

Les tocó el momento de pagar la factura por tanta vileza, lo lamentable es que quien la cobra es ajeno, porque con su acto reitera lo que no pocas voces afirmamos: no hay instituciones nacionales, las destruyeron.

Por su parte, a Sheinbaum se le revirtió su narrativa, no eran escritores de ‘ciencia ficción’, como calificó a Raymundo Riva Palacio, sino analistas que retratan la aberración, cinismo y mezquindad de la nomenclatura que con prisa descontrolada se hunde en su propia infamia.

Rubén Rocha Moya es la punta del iceberg, seguramente hay nerviosismo en muchos, pronto se verá.

Comentarios